<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2798660024293921959</id><updated>2012-03-02T07:01:22.491-08:00</updated><category term='empatía'/><category term='ansiedad'/><category term='angustia'/><category term='Pedro Morales Paiva'/><category term='neuropsicoanalisis'/><category term='psiquesoma'/><category term='técnica psicoanalítica'/><category term='psicoanálisis'/><category term='narcisismo'/><category term='comunicación límbica'/><category term='Jaak Panksepp'/><category term='olfato'/><category term='memoria temprana'/><category term='psicosomática'/><category term='diacronía'/><category term='neuropsicoanálisis'/><category term='vínculo terapéutico'/><category term='mandato genético'/><category term='nuevas psicopatologías'/><category term='pánico'/><category term='sociedad de consumo'/><category term='neurociencias'/><category term='miedo'/><category term='valores'/><category term='Winnicott'/><category term='sincronía'/><category term='Eric Kandel'/><category term='olor materno'/><category term='psiquismo'/><category term='carencia temprana'/><category term='psicoterapia psicoanalítica'/><category term='amor'/><category term='emociones'/><category term='apego'/><category term='psicoterapia'/><category term='conservación de la especie'/><category term='psicoterapia hoy'/><category term='contra natura'/><category term='supervivencia'/><category term='plasticidad neural'/><category term='impronta olfativa'/><category term='psiquiatra'/><category term='confianza básica'/><category term='memoria implícita'/><category term='estrés'/><category term='sintonía afectiva'/><category term='regulación emocional'/><category term='parto'/><category term='programación genética'/><title type='text'>NEUROPSICOANALISIS</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Pedro Morales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17970428826857028789</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_kSZMp_Nbi7I/SQ9IKjND-6I/AAAAAAAAADs/biKZapwXYGY/S220/3.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>9</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2798660024293921959.post-8775705753722872618</id><published>2009-09-01T01:28:00.000-07:00</published><updated>2011-09-07T08:36:57.112-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='emociones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sincronía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='regulación emocional'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apego'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='memoria implícita'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='diacronía'/><title type='text'>07/09/11     Sincronía y regulación emocional en el apego temprano</title><content type='html'>XII Congreso de la Sociedad Peruana de Psicoanálisis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lima, 2, 3 y 4 de setiembre de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sincronía y regulación emocional en el apego temprano &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concepto de Sincronía connota la idea de simultaneidad, de coincidencia en una particular sintonía, entre dos (o más de dos) para producir una resultante, un fenómeno que trasciende a sus componentes. La sincronía, como principio biológico, es indispensable para el desarrollo en plenitud de cualquier especie, así como para su supervivencia. Por ejemplo, es necesaria la sincronía entre un grupo determinado de animales para huir o defenderse de los depredadores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una dialéctica entre el ser y su entorno se echa a andar desde los primeros momentos de la concepción (o germinación); una interdependencia en la que cualquier pérdida de la sincronía conlleva consecuencias en la estructura en desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera etapa del desarrollo humano cuenta con una cierta garantía de sincronicidad, al transcurrir en el umbilicado contexto uterino. No dejan, sin embargo, de producirse vicisitudes en distintos niveles, muchas de ellas debidas a la presencia de factores de estrés incrementados en la madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La impronta genética humana requiere ineludiblemente de una interacción altamente sincronizada con su entorno para desarrollar sus capacidades para la vida y, como veremos, para adquirir un desarrollo mental que le permita, más allá de sobrevivir, adaptarse a la vida de relación con sus semejantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay, de hecho, una sincronía fisiológica interna, una suerte de marcador natural que nos sostiene la temperatura, los latidos cardiacos, la respiración, etc. Pero nacemos insuficientes y necesitamos que una serie de funciones sean complementadas por nuestra madre, quien, a lo largo de esos nueve meses de gestación, ha ido activando de manera natural sus propias claves sensitivo-sensoriales, indispensables para una interacción apropiada a las necesidades de su bebé. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta condición de encuentro, llamada apego temprano, se basa en la más delicada sincronía entre la madre y el bebé. El vehículo, para que se produzca este particular encuentro, proviene fundamentalmente del bagaje natural de los protagonistas. Es la naturaleza la que sostiene la magia y son las emociones más primitivas las que van marcando el itinerario del encuentro. El mutuo estímulo y la respuesta oportuna van formando el tejido de contacto de la experiencia, a partir de lo cual se construye la esencia del nuevo ser, el registro fundante del sí mismo, que va marcando sus huellas en la memoria implícita. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nacemos, nuestro cerebro se encuentra en su máximo potencial de desarrollo sináptico y de neuroplasticidad; es un equipo a programar, totalmente dispuesto para ser activado y, por lo tanto, altamente sensible a la experiencia que le toca vivir, en principio en la interacción con la madre. La cantidad de sinapsis alcanza su punto máximo alrededor de los dos años de edad, cuando empieza la poda sináptica, la eliminación de las conexiones no operativas, que no han sido reforzadas o activadas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El período crítico de desarrollo neural y de máxima neuroplasticidad dura hasta los 3 años, momento en el cual se ha configurado la función reguladora autónoma básica. El potencial de desarrollo dispara en el día a día, hora a hora, minuto a minuto. El estímulo o la falta de éste gravitan de una forma que no se repetirá a futuro. El ideal en estas circunstancias es el de una fusión estimulante, permanentemente renovada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el inicio, las necesidades de respuesta sincrónica son absolutas. La sincronía y la simbiosis se sostienen mutuamente, dependiendo vitalmente entre sí. Tal es la vivencia que comparten estos dos marcadores, la madre y el bebé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale la pena recordar que el bebé estimula a la madre tanto como ella a él; y, son sus respuestas sincrónicas las que van dando forma a la organización comunicativo – emocional (y vegetativa) temprana. De manera implícita, a través de esta interacción, se va regulando, también, la intensidad del estímulo-respuesta de la emoción compartida. Un ejemplo de sincronía psicofisiológica nos la muestra un bebé con hambre que cuenta, en el mismo instante, con una madre a la que le empieza a gotear la leche del seno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha demostrado que, en estos momentos iniciales, la alta sensibilidad sincrónica entre madre y bebé tiene que ver con la conexión predominante entre el cerebro derecho de ambos protagonistas. Es, en particular, la activación sustantiva del sistema límbico la que sostiene este proceso; y, son las emociones las que van marcando el ritmo de la comunicación y el entendimiento, permanentemente enriquecidos por cada reencuentro innovador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El registro de la experiencia sedimenta en la memoria, cuyo correlato neural estará dado por una configuración sináptica que, paulatinamente, se va complejizando, enriquecida (o empobrecida) con cada nueva experiencia o asociación de experiencias, las que, poco a poco, van conformando el registro integral del sí mismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los inicios de la experiencia sincrónica son el vehículo constitutivo de la organización del sujeto como tal. A futuro, en la vida, la intensidad de la experiencia sincrónica se atenúa, sin desaparecer, encontrando espacios en la experiencia de intimidad o en la apertura hacia nuevas experiencias, en las aventuras del saber y del conocer. En los retos cotidianos de la vida, hay circunstancias particulares en las que se incrementa, como en el enamoramiento o en la experiencia de ser madre (o padre) o… ¡de conectarse con el terapeuta en una experiencia empáticamente creativa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un adecuado desarrollo temprano en sincronía supone una garantía de plenitud en el desarrollo emocional, cuya expresión cotidiana es la empatía, la sintonía con el otro, con el entorno. Sin embargo, cabe destacar que la experiencia de sincronía es algo que va más allá. Supone una apertura al cambio, a la renovación. La manifestación de su presencia activa, suele traducirse como sinergia, como un fenómeno en el que se potencian las capacidades de los que coinciden en la sincronía. Fluye una sensación de vitalidad compartida. Es siempre una experiencia que trasciende al individuo, aunque, por cierto, lo incluye.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La configuración del sujeto como tal, como alguien con características singulares, es el producto de la concatenación de experiencias (y de las conexiones sinápticas correspondientes) sostenidas en el tiempo. Es lo que organiza la subjetividad y la diacronía, que no es otra cosa que ese particular modo en que, a lo largo del tiempo, sostenemos una manera de enfrentar los retos adaptativos, de reaccionar ante los estímulos, asumir los mensajes y elaborar iniciativas y respuestas en nuestro intercambio con el entorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hubo fallas en la sincronicidad inicial, es posible que esta subjetividad diacrónica muestre poca plasticidad en su interrelación con el entorno, con pocas capacidades para la disposición sincrónica, de apertura, en el presente. En estas condiciones, es posible una cierta empatía adaptativa pero sin comprometer la esencia de la subjetividad, la cual se mantiene inalterable, sin posibilidades de cambio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo natural es que, a lo largo de la vida, vayamos cambiando, a la luz de nuevas experiencias. La neuroplasticidad sigue vigente prácticamente hasta el final de nuestra existencia. En ese sentido, la experiencia de sincronía supone apertura a estas nuevas experiencias, con resonancia emocional trófica, con extensiones sinápticas renovables. Las huellas que ingresan desde la experiencia sincrónica (actual) modifican la estructura, el registro de sí; las memorias emocionales se reacomodan y encuentran al menos una posibilidad reguladora alternativa, con repercusiones en el diseño de la fantasía inconsciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo al escenario pre y post natal, a las circunstancias de mayor necesidad de experiencia sincrónica, reexaminemos algunos detalles del porqué resulta tan importante este puntual ajuste relacional en el apego temprano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recogiendo investigaciones de diversos autores, Schore llama nuestra atención sobre la simultaneidad de la sincronía emocional con el sistema vegetativo (sistema nervioso autónomo), que incluye fenómenos simpáticos de aceleración y parasimpáticos de desaceleración de las funciones autónomas, como, por ejemplo, el ritmo cardiaco; correlatos de los encuentros reflejos de las expresiones emocionales, como la sonrisa, la mirada o el contacto corporal, señales que, a su vez, emanan del sistema autónomo (“vegetativo”, auto regulado, visceral e inconsciente).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de estos encuentros “autónomos” se va diseñando una suerte de ritmo compartido, creado por ambos, la madre y el infante, producto de la interacción adecuada. Cuando el eje de dicha interacción tiene como punto de partida al bebé, se produce en él una sensación vital de naturaleza positiva, un enriquecimiento disposicional hacia el encuentro con el entorno que contiene al sí mismo, expresado en una armonía funcional, en una vitalidad que habita en el cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tanto el apego consiste en la regulación de la sintonía interactiva, nos dice Schore, el estrés se define como una falla en la sincronía en una secuencia de interacción. El restablecimiento de la sincronía permite el afrontamiento del estrés y la recuperación del equilibrio desde los estados de estimulación negativa. Este oportuno restablecimiento de la sincronía, enriquece la experiencia de regulación y predispone a la resiliencia frente al estrés, a la vigencia de un talante disposicional positivo, una suerte de preservación de las posibilidades de ilusión resolutiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En paralelo a las improntas de aprendizaje, que derivan de la sincronía madre-bebé, se produce la maduración del sistema límbico (que permite la regulación socioemocional) y del sistema nervioso autónomo (encargado de los aspectos somáticos de la emoción), los que se encuentran ampliamente interconectados. La configuración del sistema límbico permitirá, paulatinamente, una mejor adaptación y manejo del comportamiento, acorde a las situaciones cambiantes del entorno, de acuerdo a su basamento subjetivo; abriendo, a su vez, posibilidades para una ampliación del aprendizaje adaptativo interaccional, para el manejo del estrés y, simultáneamente, de la respuesta autonómica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No nos resultará extraño verificar que a las experiencias entronizadas de asincronía en la experiencia de apego temprano les sucedan futuros problemas no sólo en la regulación emocional sino, también, una variada gama disfuncional de trastornos fisiológicos ligados a una inadecuada regulación del sistema nervioso vegetativo (las famosas “distonías neurovegetativas”, diagnóstico frecuente de otras épocas). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podemos repensar, igualmente, en la trascendencia de estas observaciones en la configuración de los caracteres, relacionados a los “puntos de fijación libidinal” de nuestra tradición psicoanalítica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos aprendizajes y memorias determinan el diseño funcional de los sistemas de regulación, que tienen su central de control en la corteza órbitofrontal derecha, desde donde se intercalan amplias conexiones corticales y subcorticales, que establecen la regulación excitatoria de los estados emocionales. La llamada “red prefrontal límbica anterior”, que incluye al cingulado anterior y a la amígdala, tiene a su cargo la organización de la respuesta “superior” a los estímulos de requerimiento adaptativo. Con ello, ingresan al sistema la posibilidad de opción, de elección discriminada, la calidad de las cuales tendrá relación directa con su “programación implícita”, generada en la experiencia de apego temprano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, se organiza ya sea una “sincronía funcional” o una “asincronía disfuncional”, en medio de las interconexiones sinápticas con el hipotálamo, comprometiendo las extensiones correspondientes a la respuesta autónoma (vegetativa) al estrés. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos mencionado líneas arriba que el estrés significaría la expresión de una asincronía en el estado de apego temprano: una falla momentánea en el sistema regulatorio de los procesos de excitación emocional y del sistema vegetativo, que depende totalmente de la relación con la madre. Si esta circunstancia, en vez de ser momentánea y natural, se hace permanente, repetitiva, y no cuenta con experiencias de contención reparativas, tendremos un escenario de estrés acumulativo, que perturbará el desarrollo de prácticamente todas las funciones, en especial las que atañen a la adaptación social. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los individuos, atrapados en su experiencia disfuncional, se encuentran en severas dificultades para integrarse en la demanda de pautas de relación, ya que el registro del otro, como tal, está permanentemente distorsionado, al igual que la regulación de la intensidad de sus emociones. Tenemos, entonces, niños hiperactivos o totalmente incapaces de reaccionar adecuadamente ante la agresión de los demás. No saben defenderse adecuadamente o no han logrado entronizar una pauta de auto sostenimiento coherente. Muestran severas dificultades para sintonizar con el mensaje del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su cerebro emocional se ha configurado, quizás para siempre, sobre bases funcionales desreguladas, con las que, a futuro, tendrán que hacerse a la vida. Quizás todo marche “bien”, mientras puedan implementar sus miedos en crear una imagen de sí mismos que los proteja de la catástrofe siempre pendiente, del derrumbe aquel del que nos hablaba Winnicott. Lamentablemente, quedan expuestos, desde las vísceras, a diversas disfunciones tanto como a colapsos emocionales a la hora de intentar el acceso a una intimidad de pareja o tener hijos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas fallas tempranas en el apego los predisponen a que las eventuales experiencias traumáticas calen más hondo en su estructura o, digamos, a que profundicen más lo que hasta entonces era subyacente o no aparente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos hallazgos y desarrollos han derivado en que, cada vez más, el proceso terapéutico sea entendido desde la necesidad del paciente de tener una experiencia vincular en la que logre restañar los vacíos interactivos tempranos, que derivaron en una inseguridad básica, que hicieron de su vida una historia de terror o de las mil formas en que lograron contrarrestarlo. Esa dificultad permanece vigente para la experiencia de sincronía, para la apertura a la renovación personal en la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, es más, debido a que tienen una alta sensibilidad especializada en detectar las fallas -más que en encontrar los puntos de articulación, de contacto-, la desconfianza los torna especialmente sensibles y necesitan mucho tiempo y miles de pruebas, a las que nos someterán, antes de abrirnos ese interior anhelante y temeroso; siempre ávidos de una presencia interactiva confiable, que los ayude a ordenarse, a ser ellos mismos, sin sentirse una carga para el otro; y, más aún, que les permita percibir que somos, también, con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es lo que podemos esperar que se produzca en una experiencia terapéutica que apueste a la cercanía emocional interactiva, intermediada por la apertura asociativa, que no sería otra cosa que una comunicación de inconsciente a inconsciente, entendida, ahora, como una interconexión predominante de los hemisferios derechos. Esa comunicación “desde el alma”, donde no hay nada que ocultar. Más que la palabra, importa la actitud, la emoción, la búsqueda de la sincronía tonal que permita, luego, la organización y procesamiento del entendimiento en términos de una “mentalización”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta línea de trabajo, el enriquecimiento de la alianza terapéutica se hace cada vez más importante, la sedimentación de una cercanía confiable, sensible, la construcción de un “nosotros” terapéutico conduciendo en el presente la aventura de explorar con tolerancia y contención los miedos e incertidumbres que detuvieron la experiencia de fluir en la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tanto así, la experiencia terapéutica es, fundamentalmente, una experiencia de regulación emocional en el presente. La intermediación reguladora del terapeuta resulta central para los efectos de un consistente manejo de lo que en su momento llamó la atención de Freud, en el sentido de lograr un adecuado uso de la angustia, como señal. Entendemos ahora que, en un sentido amplio, se trata de dar respuestas adecuadas a los mensajes emergentes tanto del mundo interior, propioceptivo, como a las percepciones y estímulos provenientes de la realidad, del vínculo con los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este objetivo terapéutico, de regular el manejo de las emociones y, en particular, de la angustia, resultará de la relación emocional interactiva del paciente con su terapeuta, de la integración coherente de los mensajes autónomos y tonales producto de la particular relación que logren establecer. Los potenciales de neuroplasticidad participan en la reestructuración de los nexos funcionales. Así, hemos llegado de una manera literal a comprender la gesta de lo que llamamos el “cambio estructural” en nuestra usanza psicoanalítica. Esta funcionalidad reguladora arraiga en estructuras cerebrales del hemisferio derecho, en el sistema límbico, allí donde se reinscriben lazos sinápticos, aportando a las posibilidades de estabilizar los logros obtenidos en la terapia, en favor de una subjetividad con resonancias sincrónicas y flexibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ansermet, François… Magistretti, Pierre… A cada cual su cerebro. Plasticidad neuronal e inconsciente. Buenos Aires, Katz Editores, 2008. &lt;br /&gt;Schore, Allan… La desregulación del cerebro derecho: un mecanismo fundamental del apego traumático y de la psicopatogénesis del desorden de estrés postraumático. Artículo publicado en internet (en inglés).&lt;br /&gt;LeDoux, Joseph… El cerebro emocional. Buenos Aires, Editorial Ariel, 1999. &lt;br /&gt;Winnicott, Donald W.... Realidad y Juego. Barcelona, Editorial Gedisa, 1982.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2798660024293921959-8775705753722872618?l=neuro-psicoanalisis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/feeds/8775705753722872618/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2798660024293921959&amp;postID=8775705753722872618' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/8775705753722872618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/8775705753722872618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/2011/09/070911-sincronia-y-regulacion-emocional.html' title='07/09/11     Sincronía y regulación emocional en el apego temprano'/><author><name>Pedro Morales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17970428826857028789</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_kSZMp_Nbi7I/SQ9IKjND-6I/AAAAAAAAADs/biKZapwXYGY/S220/3.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2798660024293921959.post-6846784274922326927</id><published>2009-09-01T01:27:00.000-07:00</published><updated>2010-10-26T08:12:05.887-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='olfato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='estrés'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='contra natura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='valores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='neuropsicoanálisis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apego'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='conservación de la especie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='supervivencia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='confianza básica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad de consumo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='programación genética'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mandato genético'/><title type='text'>26/10/2010    Contra Natura</title><content type='html'>En mis últimos años de existencia en este planeta, como miembro de un colectivo social, como representante (“producto”) de nuestra cultura -ahora globalizada- me he ido sintiendo cada vez más desencontrado e insatisfecho con el mundo en que vivimos. Es terrible la sensación de que todo está “patas arriba”, que los lazos que nos unen están más relacionados con la conveniencia personal y material, en medio de lo cual campea con largueza la corrupción, el cinismo y la indiferencia, en una suerte de alucinante festín interminable, que no permite ver que nos caemos a pedazos; que, poco a poco, vamos perdiendo la sensibilidad, al punto de ni siquiera sentirnos a nosotros mismos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una quiebra notoria de la estructura familiar y, más aún, de los principios rectores de una autoridad respetable: se han perdido los valores esenciales, se ha perdido la posibilidad de confiar en aquel o aquellos que nos representan… Para empezar… en los padres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta cada vez más difícil distinguir la normalidad de la patología. Como que nos hemos desviado de la ruta y no nos damos cuenta de que cada vez estamos más lejanos de nuestra finalidad como especie. Nos hemos desenfocado de nuestra naturaleza biológica al punto de poner en riesgo nuestro entorno esencial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos viviendo una existencia “contra natura”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta expresión, “contra natura”, ha estado por mucho tiempo ligada a la adjetivación de una práctica desviada de la sexualidad, con méritos para ser catalogada como “perversión” por la clínica, la religión o la sanción social. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero enfatizar que la uso con el mismo sentido de desviación, pero en relación a los terribles atentados en que estamos incurriendo en relación a interferir la expresión natural del mandato genético de conservación de la especie. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una terrible paradoja el que nuestro “mayor logro evolutivo” -expresado en las capacidades de pensar y hablar, de prever y decidir y hasta de organizar la fantasía más descabellada- haya logrado erigirse por encima de necesidades esenciales para la supervivencia, al punto de instaurar una cultura del desapego, a favor a una creciente “realidad” gobernada por las metas de una sociedad de consumo que ha robado hace tiempo la función de los padres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las formas de crianza y alimentación de los bebés son dictadas por la moda o la comodidad, por un oscuro principio del placer que trata de obviar las pautas fisiológicas (“evitar el dolor del parto”, por ejemplo) que la sabia naturaleza ha programado en nuestra genética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es uno de los motivos por los que a la era que vivimos podemos titularla como la “era del estrés”. La gente vive estresada y, como extensión, hay una pandemia de angustia y depresión sobre la cual no se nos alerta, tal vez porque conviene a la sociedad de consumo, a la industria farmacéutica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conviene recordar qué es el estrés: es una reacción del organismo ante una situación de peligro o amenaza a la supervivencia. La situación de estrés moviliza una compleja respuesta fisiológica tendiente a superar dicho peligro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sentimiento de peligro y la movilización consecuente de estrés se organizan a lo largo de la vida. Las primeras vivencias de superación del estrés ocurren en el bebé en el momento más temprano de su existencia y, por entonces, corre por cuenta de la madre el resolverlas. En realidad, cada vez más, va quedando en claro que la predisposición a las reacciones de estrés es el resultado de una muy fina relación interactiva entre el bebé y su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de los nueve meses de embarazo, se ha ido desarrollando la disposición necesaria para que, luego de producido el parto, una serie de manifestaciones neurofisiológicas - especialmente afectivas y motoras- inicie una sofisticada interacción comunicativa entre ambos. Las garantías para la supervivencia, inscritas en el plan genético, comienzan a expresarse de manera que, inmediatamente después de producido el parto, se instale una existencia extrauterina destinada a extender la conexión previa, dando tiempo a que se produzca una paulatina adaptación a las nuevas circunstancias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un fenómeno fundante de todo vínculo futuro y en especial de las maneras en que enfrentaremos las circunstancias de peligro que provocan el estrés. A este fenómeno, a esta indispensable condición temprana de relación entre madre y bebé, la conocemos como “apego”. En estos momentos de la vida, las necesidades de apego del bebé son absolutamente vitales en términos de protección y cuidados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vivencia de estrés que se produce en el bebé cuando se le separa de la madre es similar a la de un riesgo de muerte. Se detecta un aumento de cortisol (hormona del estrés) de hasta 10 veces por encima de las titulaciones normales en estas circunstancias, situación que revierte si el reencuentro con la madre se produce en un tiempo breve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, la sola presencia física de la madre no basta. Tiene que desarrollarse una conexión complementaria, un vínculo que garantice la sincronía comunicacional óptima. Para empezar, se necesita el establecimiento de una clave compartida que les permita reconocerse y buscarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la mayoría de las especies este reconocimiento básico se procesa a través del olfato. Esto ocurre, también, en la especie humana, en la cual la impronta olfativa garantiza el sentido de la búsqueda en el recién nacido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, entre los múltiples cambios que se producen en la madre como producto del embarazo, está la multiplicación de hasta un 60% de las células mitrales del bulbo olfatorio, dando lugar a una alta sensibilización en el sentido del olfato. Esto le permite distinguir el olor de su bebé, incluso en medio de un grupo de bebés. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su lado, el bebé nace con una intensa y delicada sensibilidad olfatoria que le sirve para encontrar y guardar el registro del olor de la madre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El programa genético requiere de una expresión secuencial. Siendo así, éste sería el primer paso en la generación de un apego saludable. Su activación es algo así como la “primera piedra” del complejo edificio de la seguridad, del sentimiento de protección y de la confianza ante el peligro que, en estos momentos, tiene su máximo nivel de exposición como vivencia de vida o muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este acontecer, vale la pena remarcarlo, tiene un correlato trófico y fisiológico a nivel de la organización del sistema límbico del hemisferio cerebral derecho, donde empiezan a establecerse las pautas (comandos de la comunicación afectivo – sensorial), que son la base de la compleja trama cognitiva relacional básica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto de partida, como decíamos anteriormente, se da a nivel del olfato. Si el bebé es colocado sobre el vientre materno, luego de producido el parto, sin mayor ayuda u orientación, guiado por el instinto y por su olfato, encontrará el pezón de la madre y consolidará el sentimiento de encuentro, la clave olfativa personal que permanecerá indeleble. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En paralelo, el bebé que se acerca así a su madre, oloroso desde la entraña que acaba de abandonar, impregna el predispuesto sentido del olfato de la madre. Es así que se produce una impronta, el encuentro ineludible, la captación del mensajero de una presencia esperada que nos muestra un “santo y seña”, que nadie conocía de antemano, que se codifica en ese mismo acto, en ese instante. “Poco menos que nada”, dirá Winnicott, “es el principio de todo lo demás…” ¡Poca cosa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basta con permitir que las cosas funcionen de manera natural y todo saldrá a la “perfección”. Este funcionamiento “natural” corre por cuenta del entorno social, de la familia y, en un primer momento, de la madre, quien, también, tiene una programación genética básica para cumplir con tal cometido (el de funcionar maternalmente).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta donde sabemos, la programación genética sigue siendo la misma, por lo que podemos esperar un comportamiento similar, potencialmente hablando, en todos los nuevos bebés que vienen al mundo. Pero, es en el encuentro con el complemento necesario proveniente del entorno, donde muchas cosas han cambiado, originando distorsiones en el producto final propuesto por el mandato genético, por el mandato de la naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de seguir, quisiera enfatizar que del ensamblaje de los programas genéticos de madre e hijo resulta la programación neurológica y funcional futura del infante. Se generan las bases de la capacidad para relacionarse, de sentir y pensar con otros. Es como el resultado corriente de seguir las instrucciones de un manual para poner en funcionamiento un equipo sofisticado. En este caso, se trata de un manual peculiar, que se activa solo, siempre y cuando no lo perturbemos. Dejaremos el tema por ahora…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2798660024293921959-6846784274922326927?l=neuro-psicoanalisis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/feeds/6846784274922326927/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2798660024293921959&amp;postID=6846784274922326927' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/6846784274922326927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/6846784274922326927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/2010/10/26102010-contra-natura.html' title='26/10/2010    Contra Natura'/><author><name>Pedro Morales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17970428826857028789</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_kSZMp_Nbi7I/SQ9IKjND-6I/AAAAAAAAADs/biKZapwXYGY/S220/3.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2798660024293921959.post-3892250722691300662</id><published>2009-09-01T01:26:00.000-07:00</published><updated>2010-09-07T08:19:36.386-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='regulación emocional'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='neuropsicoanalisis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='miedo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='emociones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='estrés'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sintonía afectiva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ansiedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apego'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='empatía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='confianza básica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='angustia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='carencia temprana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='comunicación límbica'/><title type='text'>09/2010  La organización sintomática del miedo</title><content type='html'>&lt;strong&gt;XIV Congreso del CPPL “Entre el deseo y la realidad”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Setiembre de 2010&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde Freud hemos recogido enseñanzas respecto a la importancia de la angustia en la organización de la patología. Su noción de angustia automática o catastrófica, junto a su derivado, la angustia señal, recobran actualidad a la luz de los recientes estudios de las neurociencias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, Klein -con sus ejes organizadores a partir de las angustias persecutorias y depresivas- nos ha dado muestras de la rica variedad de enfoques posibles a partir de las vicisitudes de dicha emoción. Estos y otros intentos de entender la importancia de la angustia han engrosado sustanciosos capítulos de la teorización psicoanalítica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ideas, que desarrollaremos a continuación, se basan en las observaciones y reflexiones de teóricos e investigadores, a lo largo de las últimas décadas, acerca de las vicisitudes del apego, tanto desde las canteras del psicoanálisis como desde las neurociencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las características más resaltantes de las emociones, en general, es su potencial de acción en el contexto del vínculo. La emoción conlleva un sentido y un potencial de acción. Como su etimología misma la define , se trata de una moción “hacia”. Es la esencia de lo pulsional, pero desde una confluencia interactiva trófica, estructurante, con el entorno, interacción en la que se desarrollan los sistemas de los que dependen las futuras relaciones emocionales con el mundo externo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es interesante verificar que una emoción tiene dos funciones o finalidades: una, es la que marca la dirección hacia el objeto a contactar; y, la otra, es el objetivo de promover en el objeto una resonancia sintónica y, acaso, alguna acción reguladora u otra emoción complementaria. Por ejemplo, que el otro se haga presente y nos proteja o nos aporte calma o aliento vital. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queremos resaltar que las emociones forman parte de los recursos indispensables para la interacción comunicativa. En el caso particular de la angustia, viene a ser siempre una señal de que algo que acontece pone a prueba el equilibrio homeostático, haciendo que la situación sea vivida como peligrosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tanto hay una amplia gama de correlatos expresivos, tengamos en cuenta que la emoción tiene la intención de comunicar algo, no sólo al sujeto que la siente o vive, sino, también, a su entorno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una gama a precisar entre la idea de angustia y miedo, en el sentido que éste último se refiere a una situación o cosa que es conocida. En esencia, el miedo forma parte del circuito de ataque-huida, en el concierto de las necesidades de sobrevivencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos inferir que, además, el miedo o la angustia forman parte del más primitivo sistema de discriminación “amigo-enemigo”, “bueno-malo”, “placer-displacer”, del que se nutre el tejido de las múltiples experiencias y sucesivas asociaciones, que derivarán en la organización del psiquismo humano individual, de su subjetividad particular, de la forma en que maneja la angustia y de su disposición frente al entorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el inicio de la vida, el bebé no tiene capacidad de discriminar lo temido, sólo siente angustia. La vivencia de peligro tiene una dimensión de proporciones catastróficas; la amenaza es de muerte. El riesgo involucra la sobrevivencia. El infante sólo puede manejar esta terrible emoción si la madre es capaz de responder al llamado que emerge con la angustia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El correlato motor expresivo de la angustia, por la vía del llanto desesperado, de los movimientos agitados y de la hiperventilación, demanda perentoriamente la presencia, protección, cuidados, sintonía y sincronía empáticos de la figura materna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así como se va dando la organización funcional del sistema límbico, del “cerebro emocional”. Éste empieza a desarrollar sus claves, derivadas de la activación e interacción con el entorno límbico, por la vía de la comunicación del cerebro derecho de la madre con el cerebro derecho del infante. Como resultante, se produce la regulación de la expresión de la angustia del bebé, permitiéndole iniciar un proceso de aprendizaje que, en el futuro, lo llevará hacia la autorregulación emocional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiéndase: la suma de experiencias de respuestas oportunas de calma, provenientes del entorno empático, aporta al desarrollo de los sistemas neurales de respuesta empática y configura una emoción adicional, que conocemos como confianza básica (sentimiento de contar con una base segura).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misión comunicativa de la angustia logra su objetivo si es que se obtiene la respuesta de presencia, el aporte de calma, el registro reiterado de disposición, todo lo cual contribuye a formar la base reguladora automática, la memoria operativa esencial, que va modelando la pauta afectiva frente a las situaciones de peligro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las experiencias originales, las más primitivas, generan una impronta. Son las huellas fundantes de las emociones futuras, de seguridad o de inseguridad, de disposición de búsqueda o de replegamiento. Éstas van quedando grabadas como un automatismo funcional en la memoria implícita del bebé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo al punto específico de la angustia, la madre, con su cercanía e intervención ansiolítica oportuna, aporta a las necesidades de regulación de tal emoción, permitiendo la atenuación de su expresión, dando lugar al desarrollo de las vías cognitivas que permitan llegar a una autorregulación que atenúe las necesidades del aporte materno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe mencionar que, al comienzo de la vida, en el bebé se moviliza angustia con todas (o casi todas) las emergencias vinculadas a la necesidad, al frío, al calor, al hambre, a la sed, etc. Éstas lo compelen a manifestar su angustia en busca de atención de la necesidad emergente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La falta de atención oportuna multiplica exponencialmente la intensidad de la angustia, por lo cual, a más de la atención prestada al mensaje de angustia, la respuesta empática debe producirse en un lapso determinado, en el momento preciso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La experiencia de satisfacción y calma va haciendo, de a pocos, innecesaria la intermediación de la expresión ansiosa-perentoria para obtener la atención del entorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo contrario lleva a una permanencia de la angustia primitiva, adosada a las fuentes de necesidad. Un ejemplo de la sintomatología resultante son los trastornos alimenticios o las adicciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como hemos señalado, el registro de estas experiencias sedimenta en las memorias básicas; y, la impronta resultante de las experiencias fallidas o asincrónicas queda igualmente grabada como desregulación afectiva; en este caso, desregulación de la angustia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De las fallas en la regulación de la angustia derivarán consecuencias estructurales en el bebé, quien tendrá que poner en juego mecanismos contingentes para dar cuenta de la situación. Esto se expresa en el uso de formas adaptativas frente a las distintas eventualidades, es decir, empieza su necesidad de utilizar mecanismos de defensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera enfatizar un detalle propio de la angustia desregulada: ésta tiene concomitancia con una expresión, también desregulada, de las funciones del SNV, trayendo consigo disfuncionalidad sintomática en este nivel somático. Posteriormente, abarcará otros compromisos somáticos y fisiológicos característicos del costo de tener que sofocar la angustia, de no poder expresarla o de no encontrar respuesta de contención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La falta de regulación de la angustia condena a una existencia con un bajo umbral de tolerancia al estrés. El incremento de la angustia, ante la adversidad, cualquiera que sea su causa, desencadena situaciones críticas de alarma en el aparato psíquico, disminuyendo las posibilidades de organización de las repuestas efectivas para la solución del problema, consumiendo cantidades ingentes de energía al no poder dimensionarse adecuadamente la naturaleza del peligro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este incremento de la angustia no permite la utilización de los recursos yoicos (en el grado que éstos existan), ya que la presencia de la angustia intensificada bloquea y estrecha los canales de integración, que podrían conducir a una respuesta resolutiva del motivo de angustia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la consabida diada “ataque-fuga” se le agrega otra consecuencia frecuente, que es la “parálisis”. La persona angustiada se bloquea hasta el punto de la impotencia total, perdiendo toda opción de manejar la situación de manera resolutiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como quiera que la desregulación se produce en el contexto del apego, la consecuencia objetiva (investigada por muchísimos autores) muestra tres posibilidades de desarrollo de apego inseguro: un apego preocupado, un apego evitativo o un apego desorganizado desorientado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El telón de fondo de la angustia desregulada pasa a ser incorporado a la conducta del sujeto en desarrollo. Una inseguridad básica en la relación con el objeto perpetúa pautas de relación sobre cuyo eje y finalidad se irán integrando los potenciales y talentos que la persona irá desarrollando en el transcurso de su vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La relación con los demás queda marcada por el sentimiento angustioso de la inseguridad y la falta de confianza. El fantasma del abandono, de la ausencia y del engaño hace temible el sentimiento de cercanía y dependencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todos los casos, el sentimiento de intimidad se empobrece y adquiere formas distorsionadas, más bien adventicias o forzadamente ansiolíticas, como el control, la manipulación, la posesión obsesiva, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El modelo de organización de la relación denominada “apego preocupado o ambivalente” funciona de una manera tal que el vínculo es penosamente inestable y oscilante. La ansiedad, continuamente flotante, se aferra a cualquier falla o riesgo para la continuidad de la relación. La angustia no cesa ni se resuelve. Más bien, el vínculo “logra” alguna estabilidad desde esta fórmula disfuncional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso del apego evitativo, se trata permanentemente de mantener una distancia frente a cualquier riesgo de dependencia o necesidad del objeto. Es notorio que la cercanía o la intimidad pueden movilizar sentimientos de terror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una forma particular del apego inseguro es el desorganizado y desorientado. En este caso, el contexto en el que se movilizaron las angustias tempranas del bebé, fue caótico y confuso, reverberando en directo las ansiedades del infante con las propias del cuidador primario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas pautas de organización del apego logran estabilidad hacia los dos años de edad, aproximadamente, y son fácilmente comprobables, desde la observación, la experimentación o mediante el uso de pruebas específicas, como la de la “situación extraña”, creada por Mary Ainsworth.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas consecuencias de las fallas en la regulación de la angustia “habitan” no solamente en la emoción sino que, como se ha comprobado, influyen en la configuración de las vías neurales y, por consiguiente, en su funcionalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la maduración cerebral, va incorporándose la posibilidad de conciencia, desde donde se nutren los registros de la memoria explícita, accesible, en el circuito córtico-hipocampal. Este desarrollo aporta a un mayor control y organización del circuito de la angustia, en relación a objetos y/o circunstancias que, desde la experiencia, adquirieron la cualidad de “peligrosos”. En este nivel, ya tiene lugar el sentido de conflicto y su consecuencia en la movilización de la necesidad de reprimir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el aparato psíquico, es un reto mantener la homeostasis y un ordenamiento sostenible desde cierta lógica y coherencia. Por este motivo, la tendencia será el ir generando algún tipo de creencias sobre el origen de la angustia, convirtiéndola, así, en “miedos”, condición desde la cual la ansiedad resulta más “manejable”. Eventualmente, estos “miedos” adquieren los ropajes de la sintomatología neurótica, fóbica, obsesiva, histérica, psicosomática, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Funcionalmente, la necesidad de controlar la angustia mediante el uso de mecanismos de sobre-compensación o de “supresión” lleva a que los afectos en general se inhiban y/o se “contaminen” del sentimiento de angustia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A modo de síntesis:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La angustia ha sido -y sigue siendo- un eje importante de la teorización sobre la psicopatología y sobre el desarrollo en general. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aporte de las neurociencias nos permite observar el nivel de estructuras neurales que se organizan como sistemas, con el objetivo de obtener una regulación operativa de la angustia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desarrollo saludable, desde la regulación emocional o afectiva, es producto de la interacción entre el bebé y un entorno social que aporte una efectiva función materna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La angustia desregulada tempranamente habita en las estructuras psicopatológicas básicas, movilizando un desarrollo del psiquismo entrampado en la necesidad de contrarrestar la amenaza del resurgimiento de la angustia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inteligencia emocional y el desarrollo de la capacidad empática dependen de la interacción sintónica y sincrónica entre el bebé y su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La intensidad de la angustia no controlada perturba el desarrollo y la expresión de las distintas funciones psicofisiológicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La organización sintomática, que promueve la angustia, abarca prácticamente todos los niveles bio-psico-fisiológicos y sociales.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2798660024293921959-3892250722691300662?l=neuro-psicoanalisis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/feeds/3892250722691300662/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2798660024293921959&amp;postID=3892250722691300662' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/3892250722691300662'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/3892250722691300662'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/2010/09/la-organizacion-sintomatica-del-miedo.html' title='09/2010  La organización sintomática del miedo'/><author><name>Pedro Morales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17970428826857028789</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_kSZMp_Nbi7I/SQ9IKjND-6I/AAAAAAAAADs/biKZapwXYGY/S220/3.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2798660024293921959.post-1169098885455341002</id><published>2009-09-01T01:25:00.001-07:00</published><updated>2011-11-14T09:00:12.058-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='técnica psicoanalítica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='psicoanálisis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nuevas psicopatologías'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='psicoterapia psicoanalítica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='neuropsicoanalisis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='psicoterapia hoy'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vínculo terapéutico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='memoria implícita'/><title type='text'>10/2009   La Psicoterapia de Nuestros Días</title><content type='html'>Desde una hegemonía casi total a lo largo de tres cuartos del siglo pasado, el psicoanálisis, matriz de las psicoterapias llamadas dinámicas, ha venido considerando la necesidad de adaptar sus recursos técnicos a la realidad objetiva de una patología de variables infinitas en las que no cabe la posibilidad de una intervención estandarizada, por no decir estereotipada. Del original intento de adaptar al paciente a los modos de su técnica, ha devenido, con razonable esfuerzo, en el ajuste de la técnica a los requerimientos del paciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho de este cambio, por supuesto, ha tenido que ver con la creciente experiencia de campo de analistas y terapeutas así como con tener que enfrentar los retos de las llamadas “nuevas patologías”, de los “nuevos contextos” y de otras variables. Más allá de los criterios subjetivos de cambio, mucho ha contribuido la investigación en el terreno del proceso y, más aún, en el de la observación de los resultados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta los años 80, la investigación en psicoterapia era escasa, estaba centrada casi siempre en el esfuerzo empírico, con una observación exhaustiva del proceso pero con poca precisión respecto a la causalidad de la mejoría. Otros enfoques, como las terapias de tipo cognitivo conductual, podían exhibir resultados tangibles desde la aplicación de sus estrategias de trabajo, en particular en lo que respecta al alivio sintomático o adaptativo, pudiendo mostrar mejores y mayores estadísticas de efectividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unas y otras, sin duda, mostraban logros pero dejaban sin responder una serie de interrogantes, como ¿Cuál es el factor gravitante del éxito psicoterapéutico en cada disciplina? ¿Alguna psicoterapia muestra mejores resultados que otra? ¿Cada patología requiere de un tipo específico de psicoterapia? ¿Cuánto gravitan las cualidades personales del terapeuta? ¿Es el paciente, más allá de su patología, un factor importante? ¿Qué tan determinantes resultan el tiempo, el contexto y tantas otras variables? Sobre estas interrogantes, desde diferentes enfoques, diversos investigadores han dedicado, de manera creciente en los últimos años, esfuerzos por encontrar respuestas. La investigación en psicoterapia, tarea ardua y difícil, viene progresando y preocupándose ya no sólo de los resultados sino de qué los originan .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las primeras y tempranas conclusiones de la investigación en psicoterapia es que no existe una significativa diferencia en cuanto a los logros terapéuticos que obtienen las diferentes disciplinas vigentes. Es más, una observación frecuente es que hay una tendencia creciente al uso combinado de recursos propios de una u otra línea teórico-técnica y que, quienes trabajan de esta manera, suelen ser los terapeutas con más experiencia, sin perder el eje de su tendencia escolástica de origen, en una suerte de eclecticismo funcional. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tanto así, la idea de una manera única de enfrentar el reto de la cura en psicoterapia, va cediendo terreno al trabajo con integración de recursos de distintas disciplinas, en las que prima cierta elasticidad, adecuada a cada caso, en función tanto de la meta como de la estrategia más apropiada para lograrla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mayor comprensión de los trastornos mentales permitió a la psicoterapia orientar mejor sus recursos, ya fuere en relación a problemas derivados de un déficit estructural o a conflictos ligados a la necesidad de represión. La organización de estrategias de respuesta pertinentes, en las que el componente central se juega en el terreno de la creación de un ambiente sostenedor, incluye ineludiblemente a la persona del terapeuta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto está en relación directa con el común denominador en los hallazgos de nuestros investigadores. La conclusión es que uno de los factores más importantes en el proceso de la cura es la calidad de la relación que logren establecer psicoterapeuta y paciente. En este sentido, el aporte sostenedor proveniente de un psicoterapeuta empático, ligado a la disponibilidad de un paciente motivado, lograrán producir el gran factor de los procesos de la cura: la alianza de trabajo o “alianza terapéutica”, dinámica en la que el vínculo logra mantenerse en una simetría funcional en medio de una asimetría alternante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, con el éxito de las neurociencias en la reciente década de los 90, con el mayor conocimiento de la neuroquímica cerebral, de los neurotransmisores y especialmente gracias al aporte de las técnicas de neuroimagen, se han podido “visualizar” los efectos de la psicoterapia en la fisiología cerebral. Resulta interesante -y una gran paradoja- que los avances en la neurociencia y el mayor conocimiento de la fisiología cerebral estén prestando oportunidad para ir rescatando los basamentos de la teoría freudiana. Como ejemplo encontramos que la teoría del inconsciente se ve refrendada y ampliada con el avance de los conocimientos respecto a las memorias primitivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no hay duda de que el mandato genético es modelado por el entorno; que, más allá del aporte cognitivo del entorno sociocultural, el vínculo temprano es indispensable como activador de los potenciales funcionales del cerebro del bebé. Las fallas en este fundamental encuentro constituyen el eje de las patologías de déficit con expresión profunda en la capacidad para relacionarse empáticamente. En este sentido, Eric Kandel, Nobel de medicina en el 2001, luego de investigar el funcionamiento de la memoria, encuentra que es oportuno reencontrar los nexos entre las memorias y los fenómenos del inconsciente, observando en particular lo que atañe a la memoria implícita, a los registros inconscientes que están más allá de la represión freudiana, incluyendo, más bien, los complejos procesos de la organización cognitiva. Sin embargo, el rescate de la teoría psicoanalítica, que permite algún mayor acercamiento a la comprensión de la subjetividad humana, no necesariamente conlleva un aval a sus propuestas técnicas, en las cuales hay mucho por decantar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por ello que, luego de una prolongada sensación de crisis, el psicoanálisis ha tenido que ir integrando en su praxis las variables técnicas que originalmente planteara la Psicoterapia Psicoanalítica. Ésta, en esencia, trata de encontrar formas de abordaje que se adecúen a cada paciente. Las variables a las que nos referimos, por ejemplo, sostienen un manejo diferente de la neutralidad, en favor de una actitud más activa por parte del terapeuta, para poner en funcionamiento los recursos saludables del paciente. En tanto así, se puede concebir alcances terapéuticos con pocas sesiones, en un trabajo focal o de tipo apoyo, formas que antes no eran concebibles como promotoras de los cambios estructurales (cambios profundos y estables que sólo parecían poder conseguirse con la aplicación del psicoanálisis).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fenómeno de integración interdisciplinaria ha derivado en que, al presente, se hayan constituido grupos que se definen como de Neuropsicoanálisis, entre los que sobresalen los nombres de Antonio Damasio, Mark Solms y Jaak Panksepp, entre otros, quienes han logrado significativos aportes a la comprensión de la subjetividad desde una visión neurofisiológica, que permitirá una mejor base científica para el trabajo psicoterapéutico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Referencias Bibliográficas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Damasio H. … Tranel D. ... Grabowski T. ... Adolphs R. … Damasio A. … Neural Systems behind word and concept retrieval. Cognition, 2004, 92(1-2): 179-229.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jiménez, Juan Pablo… El vínculo, las intervenciones técnicas y el cambio terapéutico en terapia psicoanalítica”. En “Aperturas Psicoanalíticas hacia Modelos Integradores”. Revista de psicoanálisis (Internet), julio 2005, Nº 20.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kandel, Eric… Biology and the Future of Psychoanalysis: A New Intellectual Framework for Psychiatry Revisited. American Journal of Psychiatry 156:505-524, April 1999. American Psychiatric Association.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kandel, Eric… Psiquiatría, Psicoanálisis y la nueva biología de la mente. Barcelona, Ars Médica, 2007. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kaplan-Solms… Estudios clínicos en neuropsicoanálisis. Introducción a la neuropsicología profunda. Bogotá, Fondo de Cultura Económica, 2005. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;National Institute of Mental Health... Psychotherapeutic interventions: How and why they work. December 9-10, 2002. Rockville, Maryland.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Panksepp, Jaak... Affective neuroscience: The foundations of human and animal emotions. New York, Oxford University Press, 1998.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solms, M. …Turnbull, O. … El cerebro y el mundo interior. Una introducción a la neurociencia de la experiencia subjetiva. México, Fondo de Cultura Económica, 2005.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2798660024293921959-1169098885455341002?l=neuro-psicoanalisis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/feeds/1169098885455341002/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2798660024293921959&amp;postID=1169098885455341002' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/1169098885455341002'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/1169098885455341002'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/2009/09/102009-la-psicoterapia-de-nuestros-dias.html' title='10/2009   La Psicoterapia de Nuestros Días'/><author><name>Pedro Morales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17970428826857028789</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_kSZMp_Nbi7I/SQ9IKjND-6I/AAAAAAAAADs/biKZapwXYGY/S220/3.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2798660024293921959.post-1870909896778655846</id><published>2009-09-01T01:25:00.000-07:00</published><updated>2009-11-02T07:59:23.076-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='emociones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eric Kandel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='psicosomática'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pánico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apego'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='psiquesoma'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='neuropsicoanalisis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='psiquismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jaak Panksepp'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='miedo'/><title type='text'>10/2009   Neuropsicoanálisis del Psiquesoma</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Revista “Temática Psicológica”&lt;br /&gt;Universidad Femenina del Sagrado Corazón, Octubre 2009&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El título de la nota, si bien pudiera ser adecuado para este pequeño artículo, en realidad ironiza respecto a una ecuación imposible: la separación neurociencias-psicoanálisis, que -quizás exagero- es comparable con la del psique-soma. La separación cerebro-mente, mente-cuerpo, resulta cada vez más insostenible. Pese a cíclicas tendencias, siempre nos encontraremos con naturales puntos de confluencia neuropsicobiológica, en la que el soma encuentra expresión como psique, allí donde se entrecruza el concepto de pulsión con el de emociones, necesidades y, ulteriormente, deseos. Ni qué decir de cuando el soma nos transmite el cifrado mensaje de psique, en esas idas y vueltas desde el lenguaje más primitivo y somático al más elaborado y cortical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata, entonces, de una unidad funcional, con un lenguaje diverso, verbal y no verbal, del que el ser humano dispone y sin el cual le resulta poco menos que imposible la sobrevivencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el debut en la vida, es indispensable entrar en comunicación con alguien del entorno “que conozca las claves”. Somos seres sociales. Nuestro patrón genético nos provee de una serie de recursos expresivos que nos permiten comunicar nuestros diferentes estados emocionales y necesidades. Son un conglomerado de sensaciones, gestos y movimientos, que, desde el inicio, muestran su naturaleza de unidad psicosomática en busca de organización en la comunicación con el entorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comunicación, vínculo, psiquismo incipiente… son inicialmente cargas de energía que fluyen desde lo más profundo del soma, desde el momento mismo de nacer, con el primer llanto, con el primer contacto físico, con la primera mirada; con ellos entra en funciones el dinamismo relacional consigo mismo y con el entorno; punto de vista en el que coinciden psicoanálisis y neurociencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante años, el psicoanálisis ha basado la comprensión del funcionamiento de la psique en teorías relacionadas con el instinto -expresado como pulsión- poniéndolas en el lugar de motor de la organización del aparato psíquico y del comportamiento. Los instintos sexuales, de autoconservación y, posteriormente, unos no tan precisos instintos de muerte, serían la fuente, la esencia, el origen de los conflictos básicos, a los que contribuirían las formas e interacciones que la cultura, a través de la familia, ingresa en el psiquismo del infante, marcando, así, los senderos de su devenir en la vida. Es la cuota biológica, genética, de nuestra constitución como sujetos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Freud erige el psicoanálisis desde allí, desde su formación como médico, como excelente fisiólogo y acucioso neurólogo clínico, desde la consideración de cargas somáticas que devienen en un psiquismo que se va organizando en el complejo entramado neural. Su trabajo “Proyecto de una Psicología para Neurólogos” muestra, con una genialidad impecable, el recorrido de la organización neurofisiológica de la mente, adelantándose cien años a lo que ahora nos presenta la moderna neurociencia. Pronosticando, inclusive, el descubrimiento de los neurotransmisores y la futura importancia de la neuroquímica en el diagnóstico del comportamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los conocimientos y recursos de la época convirtieron al Freud del “Proyecto de una psicología para neurólogos” en el primer neuropsicoanalista, con una tesis neurofisiológica sostenida esencialmente por su increíble capacidad deductiva. En éste nos habla del “psi núcleo”, del “psi pallium” y del movimiento de cargas que interconectan corteza y cerebro basal; encontramos ya referencias a la “huella mnémica”, que ahora podemos emparentar con la memoria implícita, y una serie de fenómenos propios de la fisiología neural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es recién en los años noventa, con el boom de las neurociencias, que el psicoanálisis vuelve nuevamente la mirada hacia la neurofisiología… al punto de existir una entusiasta corriente de colegas que propugna el “neuropsicoanálisis” como una propuesta integrativa. Aunque este proceso aún se muestra incipiente, ha permitido juntarse a dialogar a tendencias y corrientes aparentemente inconciliables hasta entonces: psicoanálisis y neurociencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale la pena recordar que la tensión entre estas corrientes al interior de la psiquiatría cobró su punto de crisis a mediados de los años setenta, cuando se acordó por votación (en la Asociación Americana de Psiquiatría) “dar de baja” a la teoría freudiana de los sueños, a partir de unos trabajos de Hobson y McCarley en los que demostraban que los fenómenos REM (por entonces equivalentes del sueño) se producían a partir del tallo cerebral, por lo que no cabría una teoría mental de los sueños. Esto, por extensión, representaba un rechazo a las teorías psicoanalíticas o, por lo menos, a su pretensión científica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta tesis fue posteriormente rebatida; pero, aún así, las dificultades para la investigación en psicoanálisis versus los crecientes recursos para la investigación en las neurociencias, fueron generando la convicción de que los problemas de la mente tenían un carácter predominantemente fisiológico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mayor conocimiento sobre los neurotransmisores, abrió pronto posibilidades inéditas en la regulación del afecto, del pensamiento y del comportamiento, mediante el uso de psicofármacos. Los nuevos fármacos parecían poseer el poder de resolverlo todo. Por entonces, se miraba por sobre el hombro al psicoanálisis; y, no faltaron detractores que declararon su obsolescencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es bueno mencionar que, hasta entonces, por lo menos en Norteamérica (y en buena parte del mundo), el psicoanálisis era la corriente predominante en la formación psiquiátrica. Desde esta posición, había muchos que repudiaban la idea de tratar al paciente con fármacos. Hasta la psicosis “tenía que expresarse”, resolviéndose rigurosamente con la metodología analítica aplicada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su lado, el psicoanálisis se veía en una necesidad creciente de revisar sus basamentos teóricos y técnicos. La sensación de dogma flotaba como nata espesa sobre una serie de pugnas entre diferentes escuelas que se disputaban la pureza de la interpretación de la mente. La representatividad del legado freudiano era enarbolada, en algunos casos, con carácter de fetichismo, no haciendo fácil la integración de las nuevas propuestas, en particular las vinculadas al proceso de la cura. La psicoterapia psicoanalítica planteaba retos que al psicoanálisis tradicional le había costado décadas digerir, en especial en lo que respecta a estrategias alternativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezaron a surgir, entonces, investigaciones sobre los efectos terapéuticos. Entre éstas, resalta el estudio de la Clínica Menninger, que Wallerstein publica en 1988. En este trabajo, hace el seguimiento de 45 pacientes durante los 30 años posteriores a su tratamiento con técnicas psicoanalíticas clásicas y con métodos propios de la psicoterapia de apoyo. Se trataba de verificar si es que se producían cambios “estructurales” en los analizados de manera ortodoxa. Para sorpresa de todos, el hallazgo determinó que se produjeron cambios estructurales (entiéndase: cambios estables en el tiempo) en ambos grupos de pacientes; o sea que era posible lograr cambios estructurales con terapias de apoyo y, por extensión, con métodos de psicoterapia analítica no ortodoxa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Forma sana de relativizar una suerte de idealización de la técnica analítica (con la que, por cierto, también se producen mejoras en un gran porcentaje de pacientes, pertinentemente abordados desde esta perspectiva). Constatación que ha ido paulatinamente permitiendo una “oficialidad”, un reconocimiento de las formas de la psicoterapia psicoanalítica al interior de la institución matriz del psicoanálisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo este clima de cambios, descubrimientos, investigaciones y bastante de “insight”, ha favorecido una creciente apertura e intentos de integración, en principio, entre escuelas al interior del psicoanálisis, pero, también, con las neurociencias, con la etología, con el uso de métodos nuevos para la visualización del cerebro y su fisiología, mediante la resonancia magnética o el PET, entre otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como dijimos anteriormente, una de las consecuencias de este fenómeno ha sido el desarrollo de la corriente del “neuropsicoanálisis”, sobre lo que desarrollaremos algunos conceptos, a manera de ilustración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las memorias de Eric Kandel&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Personaje memorioso, Eric Kandel siempre nos regala anécdotas de su vida en muchos de sus escritos. Una de éstas es que, siendo psiquiatra en formación, prefirió la especialización en neurobiología, dejando de lado una manifiesta y precoz vocación psicoanalítica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenta “…en 1960, cuando empecé la residencia en el Massachusetts Mental Health Center… Mientras investigaba, me sorprendió que nuestros compañeros de residencia, un grupo muy agradable e inteligente, estuvieran divididos en relación con una cuestión básica: el grado en que aceptábamos la visión psicoanalítica de la mente vigente en la época…” .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Kandel finalmente lo atrajo mucho más la investigación en neurobiología, para comprender el funcionamiento de la mente humana, y, así, se orientó a desentrañar sus bases biológicas. Escogió la memoria y el aprendizaje como objetos de estudio; y, lo hizo tan bien, que mereció el premio Nobel en el 2001.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de años de experimentar con el caracol marino “Aplysia Californica” concluyó que, si bien los procesos de desarrollo y aprendizaje determinan las conexiones entre las neuronas, los nuevos aprendizajes alteran la eficacia de las vías preexistentes. La observación de estas modificaciones, que ingresan en la concepción de la neuroplasticidad, lo llevan a concluir: “Me atrevería a decir… que si sólo las palabras producen cambios en el cerebro de los interlocutores, la intervención psicoterapéutica producirá cambios en la mente de los pacientes”. “Desde este punto de vista, los enfoques biológico y psicológico coinciden” .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro pasaje de sus escritos, Kandel encuentra que el punto en común en el interés de la neurobiología y el psicoanálisis es el campo del inconsciente, aquello que transcurre más allá de la consciencia, sostenido en su expresión por la organización más primaria de la memoria, aquella que, viniendo desde la filogenia, anida en las experiencias sensitivas, emocionales y motoras, que constituyen la llamada “memoria implícita”, aquella que no es recordada, pero que se expresa en nuestra manera de reaccionar a los estímulos de la vida y que autores psicoanalíticos como Christopher Bollas han señalado como “lo sabido no pensado” .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el psicoanálisis, el objetivo tradicional de la cura apuntaba de manera específica hacia lo que se llegó a denominar “el inconsciente Freudiano”. Se trataba de acceder a las “memorias reprimidas”, recuerdos alienados de la conciencia mediante la represión. El conflicto es el motor de que tal fenómeno ocurra. La tarea del psicoanalista, en tanto así, es contribuir a “levantar la represión” y resolver el conflicto que motivó la condena de los recuerdos “olvidados”. Estos son recuerdos de vivencias que, alguna vez, alcanzaron la cualidad de consciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noción de “memoria implícita” ha venido a enriquecer la comprensión de lo que cada vez más se va configurando en psicoanálisis como las consecuencias de las fallas ambientales tempranas o eventos traumáticos que, en general, constituyen las llamadas “patologías de déficit” o “patologías de carencia” . Este tema ha sido abordado con criterio amplio (que incluye el basamento biológico y etológico) por la teoría del apego. En éstas patologías, el patrón de la cura gira mucho más alrededor de la experiencia vincular derivada hacia una reedición corregida de la falla básica (amparándose en el criterio de la neuroplasticidad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Genética y epigenética&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También, desde el terreno de las neurociencias, se ha recorrido un camino que, partiendo del énfasis en la importancia de la determinación genética del comportamiento, ha ido rescatando el valor de la influencia de los estímulos del entorno, especialmente en las experiencias tempranas del aprendizaje vincular. La determinación genética, pasaría, así, a ocupar un lugar importante, mas no determinante, en la configuración de la mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como es de suponer, el rescate de esta valoración, aproxima ineludiblemente a las neurociencias y al psicoanálisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noción del vínculo madre-bebé está siendo considerada ahora como parte de la configuración del mapa funcional de las capacidades potenciales del bebé, en particular en lo que atañe a sus posibilidades futuras para la relación empática. La neuroplasticidad en estos momentos iniciales es máxima y los circuitos neurales adquieren su capacidad de regulación desde la experiencia vivenciada en la relación temprana con la madre. Visto así, más que un aprendizaje, vendría a ser un diseño de la conducta basal. La configuración cerebral resultante, como es de suponer, puede ser funcional o disfuncional, para los fines de las futuras necesidades adaptativas del bebé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El apego adecuado de la madre predispone positivamente a una conducta adaptativa segura y resolutiva. Es lo que se conoce como “el apego seguro”. En estos casos, las emociones y los afectos tendrán la posibilidad de equilibrio y adecuación que es indispensable para la salud mental. Diferentes estudios y observaciones vienen confluyendo de manera creciente en la conclusión de que la regulación de los afectos es el factor más importante en la determinación de la salud mental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Emociones y construcción del psiquismo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Retomando el tema de las emociones, vemos que los afectos y su relación con la comunicación, en origen, tienen la misión biológica de preservar tanto la sobrevivencia del individuo como la de su especie. En tanto así, tienen que ver, en principio, con la cobertura de sus necesidades elementales: comer, beber, protegerse de las inclemencias climáticas así como de los depredadores. Cada circunstancia vital tiene a las emociones como vehículo expresivo de lo que está ocurriendo al interior del organismo humano (y de los mamíferos en general).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solms describe las emociones como una modalidad sensorial, un “sexto sentido”, que aporta información sobre el estado del yo corporal. Vienen a ser lo que nos permite organizar el sentido subjetivo del ser, en contraste con el estado del mundo externo. Es lo que percibimos del mundo desde nuestra exclusiva singularidad. Nadie puede sentir lo que nosotros, menos aún, por nosotros (salvo quizás en los momentos más primarios de la comunicación materno infantil).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una coincidencia total entre las estructuras cerebrales de la emoción y las que regulan los estados viscerales. Dentro de estas estructuras, Solms destaca la sustancia gris periacueductal, lugar en donde se genera el registro basal de agrado-desagrado que, como sabemos, tiene una importante relación con el principio de placer-displacer en las nociones psicoanalíticas. De una manera compleja, estos centros generan un sistema de control del mundo interno, una suerte de mapeo de la funcionalidad corporal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La unidad funcional de los mapeos corporales se relaciona con los sistemas de placer-displacer, generando movimientos primitivos de cercanía-rechazo, evitación. Esta complejidad integradora deviene en que las emociones sean algo más que el equivalente de una percepción simple. Las experimentamos y las expresamos, gestión que incluye una descarga motriz que está acompañada de variaciones en la frecuencia cardiaca, liberación de hormonas, cambios en la respiración, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto a estas expresiones de descarga motriz, están otras, dirigidas hacia el mundo externo. Las más saltantes son las expresiones faciales, que se acompañan de descargas de llanto, risa, sonrojos, gritos, agitación, etc. Se pueden dar hechos más complejos, como huir y esconderse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen una serie de emociones que se conocen como “básicas”, que son comunes a todo el mundo y que constituyen el sedimento evolutivo de las necesidades de supervivencia, es decir, tienen un basamento biológico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sistemas de comando emocional&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaak Panksepp propuso , en 1998, la existencia de cuatro comandos de emociones básicas: 1) el sistema de búsqueda, 2) el de ira, 3) el de miedo y 4) el de pánico. Los tres últimos estarían relacionados con emociones “negativas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema de búsqueda está ligado a la disposición de interés por el entorno. Conlleva actividades de curiosidad, aventura, exploración, etc. Cuando el talante con que enfrentamos la situación nueva va acompañado de una actitud de confianza básica, ligada al anhelo y a la búsqueda, ésta se organiza sobre la base de experiencias positivas previas, que han aportado una cualidad placentera a nuestra expectativa. La intensificación de las cargas de excitación (sexual, de hambre, de sed) tenderá a activar el sistema de búsqueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las células del sistema de búsqueda están localizadas en el área tegmental ventral y su neurotransmisor de comando es la dopamina. Solms relaciona esta actividad con la terminología freudiana de “pulsión” . Desde la neurociencia, el hipotálamo tiene un lugar central en la regulación de las apetencias, inhibiendo o favoreciendo el estímulo en función de generar la sensación de necesidad, la que mueve a la activación del mecanismo de búsqueda. Esta activación es posible por evocación o estímulo perceptivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La activación del sistema de búsqueda se complementa con la conexión a los sistemas de memoria que contribuyen a configurar el deseo, en base a experiencias pasadas de gratificación con el objeto elegido. En este punto, funciona un subsistema de placer o recompensa que determina el aplacamiento de los apetitos en favor de comportamientos consumatorios, que son específicos a cada necesidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La región septal y los núcleos hipotalámicos serían los generadores de la sensación de placer; cuando se estimula éstas áreas, se provoca sensaciones orgásmicas. En este nivel, el neuromodulador es la endorfina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la psicopatología, encontraremos la estimulación de los sistemas de búsqueda y placer consumatorio, por ejemplo, en aquellos consumidores de drogas, como la cocaína, que estimulan el sistema de búsqueda de manera artificial. Estos adictos lamentablemente logran, con el tiempo, agotar el sistema de búsqueda y quedan atrapados en la necesidad ficticia de un placer más ficticio aún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desarrollo saludable y fisiológico del sistema de búsqueda tiene una evolución que parte de las necesidades primitivas del bebé y que ha encontrado respuestas adecuadas de satisfacción de parte de su entorno. Esto configura una experiencia de aprendizaje que, poco a poco, va dando lugar a la discriminación de sus objetos de satisfacción apropiados. Se va estableciendo una creciente posibilidad de elección, desde un desarrollo cognitivo amplio, en la medida en que la organización va enriqueciéndose por la experiencia en la vida, no siendo ajena a reformulaciones optativas en sus retos adaptativos y exploratorios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema de ira se activa a partir de la frustración, cuando se producen fallas en el encuentro con el objeto de la necesidad. El término usado en realidad es “rabia-ira” . Existe un deslinde necesario para discriminar una agresión “caliente” (ira), asociada a la frustración de la que hablamos y otra que los neurobiólogos llaman “fría”, que tiene que ver con la actividad placentera del ejercicio de la agresión, como ocurre en la psicopatía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este sistema activa comportamientos tendientes a la lucha-ataque con actitudes y gestos que le son propios (rictus facial característico) y modificaciones viscerales y músculo esqueléticas que predisponen para la acción violenta. El núcleo medial de la amígdala tiene un rol primordial en el disparo de la reacción de ira. Hay personas con una mayor sensibilidad en este nivel que se muestran por lo general irritables o tienden a respuestas agresivas. Es posible que estén expuestas a frustraciones constantes o exceso de estímulos que no pueden integrar o resolver. La agresividad tiene relación con múltiples factores hormonales y con los neurotransmisores propios del sistema. De hecho, tiene lugar un desbalance en la regulación serotoninérgica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema del miedo está ligado a la experiencia de ansiedad y a la tendencia hacia la huida. Es en los núcleos laterales y centrales de la amígdala en donde se activan este tipo de respuestas. Pasando por el hipotálamo, terminan en la sustancia gris periacueductal, lugar en el que se produce “la percepción” de estas emociones, gatillándose la respuesta motora que involucra un complejo visceral adecuado para resolver la situación mediante la huida. Este patrón de emociones básicas se termina de configurar en la experiencia temprana de relación con el mundo externo, en particular en el vínculo con la madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En casos de lesión bilateral de las amígdalas, entre otras cosas, se ha observado que los pacientes muestran una ausencia total de emociones agresivas o de miedo, llegando al punto de no poder reproducir los gestos propios de estas emociones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema de pánico está directamente asociado con situaciones de desamparo, separación y tristeza. El núcleo central de este sistema es el giro cingulado anterior, en conexión con el hipotálamo y otros núcleos que, a su vez, tienen alguna relación con el comportamiento sexual. Se conectan con la SGPA, como los demás sistemas básicos. Se relaciona esta actividad con la movilización de neurohormonas, como la prolactina y la oxitocina, además de los opioides endógenos. Esta actividad está relacionada con consecuencias motoras que recorren la huella de la búsqueda hasta encontrar sentimientos de angustia y posterior retraimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se produce la separación del objeto protector se desencadena el pánico y, en este estado, se reduce la actividad de los opiáceos. Todo ello redunda en que la situación se convierta literalmente en dolorosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la contraparte, en el objeto protector -la madre- se da la influencia de la oxitocina y la prolactina. Estas condicionan el comportamiento maternal. Es interesante señalar que estos mismos elementos químicos participan en la activación del comportamiento sexual, lo cual nos aproxima, de alguna manera, a las consecuencias libidinales de la gratificación temprana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para terminar, quisiera remarcar que la resolución psicoterapéutica de los problemas de nuestros pacientes en psicoterapia psicoanalítica pasa por una movilización mutua, determinada por la calidad del vínculo que logren terapeuta y paciente. Esta es la conclusión que uno encuentra en la mayoría de las investigaciones, de los últimos 20 años, acerca del proceso psicoterapéutico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otras palabras, la comunicación desde el nivel límbico, que ocurre en los fenómenos de transferencia-contratransferencia transita en claves emocionales que activan los cambios estructurales. Esto se ve favorecido por la neuroplasticidad, dado el potencial siempre vigente de generar nuevas redes sinápticas o de simplemente reactivarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bollas, Christopher... La sombra del objeto. Psicoanálisis de lo sabido no pensado. Buenos Aires, Editorial Amorrortu, 1991.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bowlby, John... Una base segura. Buenos Aires. Editorial Paidos, 1989.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Damasio, Antonio… El error de Descartes. Barcelona, Editorial Crítica, 2001.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Damasio, Antonio… En busca de Spinoza. Neurobilología de la emoción y los sentimientos. Madrid, Editorial Crítica, 2005.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diálogo Pankseepp/Damasio/Green/Le Doux/ Schore/Shevrin/Yorke… En: Revista Aperturas Pricoanalíticas. Revista Internacional de Psicoanálisis. Nº 8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fonagy, Peter… Apegos patológicos y acción terapéutica. En: Aperturas Psicoanalíticas, Nº4 , mayo de 2000.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Freud, Sigmund... Proyecto de una psicología para neurólogos. Obras completas en 24 tomos. Buenos Aires, Editorial Amorrortu, 1978.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hobson, J.A. … McCarley, R. … The brain as a dream state generador: An activation-synthesis hipótesis of the dream process. En: American Journal of Psychiatry, 1977.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kandel, Eric… Psiquiatría, Psicoanálisis y la nueva biología de la mente. Barcelona, Ars Médica, 2007.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kaplan-Solms, Karen… Solms, Mark… Estudios clínicos en neuropsicoanálisis. Introducción a la neuropsicología profunda. Bogotá, Fondo de Cultura Económica,2005.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Killingmo, Bjorn…Conflicto y déficit: implicaciones para la técnica. En: Libro anual de Psicoanálisis 1989. Londres – Lima, Ediciones Psicoanalíticas Imago S.R.L.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LeDoux, J.E: (1996) The emotional brain: The misterious underpinnings of emotional life. New York: Simon &amp;amp; Schuster.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Morales Paiva, Pedro… Consecuencias neurobiológicas de la psicoterapia psicoanalítica. Congreso por el XXV aniversario del CPPL. Setiembre de 2008.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Morales Paiva, Pedro… Cuando el amor nos hace. Congreso de la Sociedad Peruana de Psicoanálisis, 27 de octubre 2007.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Morales Paiva, Pedro… Reflexiones Neurobiológicas acerca de la Atención Flotante y la Asociación Libre. Octubre 2006.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pankseep, Jaak… Las emociones vistas por el psicoanálisis y la neurociencia: un ejercicio de conciliación. Revista Aperturas Psicoanalíticas, Nº 7.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pankseep, Jaak… Las emociones vistas por el psicoanálisis y la neurociencia: un ejercicio de conciliación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Panksepp, J. … Affective neuroscience: The foundations of human and animal emotions. New York: Oxford University Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solms, Mark… Turnbull, Oliver… El cerebro y el mundo interior. Una introducción a la neurociencia de la experiencia subjetiva. México, Fondo de Cultura Económica, 2005.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wallerstein, R. ... Psicoterapia y Psicoanálisis: una perspectiva histórica. En: Libro Anual de Psicoanálisis 1989. British Psycho Analytical Society. Lima, Ediciones Imago, 1990. Libro Anual de Psicoanálisis 1988.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2798660024293921959-1870909896778655846?l=neuro-psicoanalisis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/feeds/1870909896778655846/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2798660024293921959&amp;postID=1870909896778655846' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/1870909896778655846'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/1870909896778655846'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/2009/10/11-2008-neuropsicoanalisis-del.html' title='10/2009   Neuropsicoanálisis del Psiquesoma'/><author><name>Pedro Morales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17970428826857028789</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_kSZMp_Nbi7I/SQ9IKjND-6I/AAAAAAAAADs/biKZapwXYGY/S220/3.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2798660024293921959.post-4123706826234059783</id><published>2009-09-01T01:20:00.001-07:00</published><updated>2012-02-27T09:37:48.392-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='olfato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='estrés'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='impronta olfativa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='parto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apego'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='olor materno'/><title type='text'>17/07/09  Apego y olfato</title><content type='html'>Una de las grandes virtudes de la teoría del apego es que no requiere de grandes teorizaciones. El sustento mayor proviene de la observación empírica de las relaciones humanas, a lo que se suman experimentos y pruebas que se han ido enriqueciendo con los cada vez mayores conocimientos en el terreno de la neurobiología y la etología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá de la natural inquietud por conocer cada vez más sobre los misterios del cerebro y de la mente humana, está el acicate que representan los crecientes problemas de adicción o las dificultades en el establecimiento de vínculos equilibrados. Ni qué decir de la literal pandemia de trastornos borderline, de ansiedad y de depresión con la que convivimos; y, cómo entender profundo arraigo de las modalidades de corrupción que han cobrado dimensiones inconmensurables, haciendo tambalear al colectivo social y a sus organizaciones más emblemáticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy probable que uno de los determinantes de este estado de cosas tenga que ver con el paulatino alejamiento de nuestras pautas básicas, naturales, de comportamiento relacional. La civilización actual ha logrado seducirnos con modas y prácticas que han ido mermando nuestro funcionamiento natural, fisiológico, en desmedro de una adecuada experiencia de apego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mecanización de las prácticas médicas, su deshumanización, ha ido convirtiendo en una práctica de rutina, en una situación “normal” la separación del bebé y su madre. La manipulación del parto desvirtúa los tiempos biológicos, a lo que se suma la creciente apelación a cesáreas, muchas veces como consecuencia de la asincronía biológica provocada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felizmente, hay un creciente movimiento, en el mundo, tendiente a reinstalar el mandato biológico de encuentro entre la madre y su bebé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es necesario remarcar que el período de apego temprano gravita de manera crucial en el desarrollo futuro de la funcionalidad cerebral, en particular de la capacidad para vincularse y enfrentar situaciones de estrés. El exceso de estrés temprano es desastroso para el futuro vincular del bebé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El encuentro entre la madre y su bebé está lleno de detalles trascendentes. Toda una programación genética se echa a andar en ambos, apenas el bebé llega al mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los primerísimos retos a resolver es el de generar una impronta de reconocimiento mutuo entre la madre y el bebé. Para tal fin, la naturaleza ha previsto que, en esas circunstancias, el sentido del olfato se encuentre particularmente sensible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al momento de nacer la capacidad olfativa del bebé se encuentra en su máxima expresión. Con el tiempo, irá decreciendo, pero, en estos momentos le resulta indispensable para detectar la presencia de la madre y orientar su búsqueda de cercanía protectora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, luego de nacer, se le coloca sobre el pecho desnudo de la madre, el bebé reptará hasta encontrar el pezón materno, guiado por su olfato. El pezón tiene ese olor particular a la madre que el bebé no olvidará jamás. Pero, no nos equivoquemos, no es el olor a leche. Es la “marca personal” extensiva del olor amniótico con el que ya está familiarizado: el aroma materno, ya inconfundible, que se va reencontrado en cada cercanía, en cada contacto con su piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, la madre, también, percibe los olores de su bebé, entremezclados con aromas amnióticos, generando memorias olfativas básicas que perdurarán por siempre y que permiten a la madre encontrar a su bebé usando el olfato, aún en medio de un grupo de otros olorosos bebés.&lt;br /&gt;A lo largo del embarazo, la madre va teniendo una serie de transformaciones en su anatomía funcional. Una de estas transformaciones se da en el bulbo olfatorio, en donde se produce un incremento de hasta un 60% de las células mitrales*, asegurándose (la naturaleza) de que la madre cuente con la sensibilización olfativa necesaria para el reconocimiento y estímulo de encuentro con su bebé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el bebé, el reconocimiento del olor de la madre se da casi de inmediato, basta permitir que la experiencia sensorial se produzca (no separarlo de la madre), pronto se asocia con otros olores provenientes de la madre, como la leche, la sudoración, sus variaciones humorales, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La percepción del olor materno tiene un efecto sedante para el bebé; es el olor a cercanía, a seguridad protectora. Observaciones realizadas al respecto, muestran que el bebé no se tranquiliza con el olor de prendas que no sean las de la madre, aún tratándose de prendas de otras parturientas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una investigadora, la Dra. Ma. Rosa García Medina***, en Argentina, encuentra que las madres tardan un poco más en establecer el reconocimiento olfativo de sus bebés y que mucho depende del tiempo que los tengan consigo luego de nacidos. En un test aplicado a un grupo de madres, observó que aquellas que los habían tenido menos de nueve minutos, no tuvieron significativos aciertos en el reconocimiento de prendas entre las que estaba la de su bebé. El reconocimiento iba in crescendo hasta un 90% en aquellas que los habían tenido a solas, entre 10 y 60 minutos. Aquellas que los tuvieron más de una hora, no tuvieron errores al distinguir las prendas de sus bebés entre las alternativas presentadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo, el olfato guía a la madre en el reconocimiento de cada circunstancia por la que esté pasando su hijo, comenzando por las naturales y propias de su fisiología, hasta alteraciones del olor que pueden corresponder a alteraciones o enfermedades, lo que las puede orientar hacia la necesidad de una mayor atención y cuidados o, acaso, la oportunidad de hacer una consulta médica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diferentes autores observan una perturbación en el desarrollo del registro olfativo del bebé respecto a su madre, debido a la ausencia de contacto en los instantes posteriores al parto. Esta interferencia en el encuentro temprano deriva en que estos bebés muestran dificultades para amamantarse en forma adecuada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las madres, la separación precoz de sus bebés, a más de no instalar el registro del olor de su bebé, deriva en una baja puntuación en el registro de actitudes cariñosas. Kennel, (98), citado por Gomez Papí***, dice que en Tailandia, Rusia, Filipinas y Costa Rica, la incidencia de abandonos maternos disminuye en proporción directa al contacto precoz entre madre y bebé y al hecho de compartir la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El olfato sigue teniendo una crucial importancia a lo largo del período de lactancia. Es notorio cómo el bebé prefiere la teta que no ha sido lavada a la que sí lo ha sido. Posteriormente, el bebé encuentra posibilidades de desplazamiento de la relación olfativa, en presencia de la madre, hacia objetos que huelan a ella, con lo que logra igualmente un efecto tranquilizador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es interesante recordar que en la configuración del llamado “objeto transicional”, (aquel osito o pedazo de trapo al que se aficiona el bebe como elemento vivo y acompañante), tiene un rol importante el olor, en este caso a "sí-mismo-en-ese-objeto", que adquiere paulatinamente las mismas propiedades sedativas del olor materno. Por cierto, puede resultar muy perturbador que los padres no comprendan la importancia del olor y laven solícitamente su prenda querida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo a los inicios, a la impronta olfativa necesaria, es imprescindible tomar conciencia, especialmente por parte de los neonatólogos, que es sumamente perjudicial separar a la madre de su bebé en los momentos iniciales de la vida. Más aún si esta separación es prolongada. Es un desencuentro que deja huella. El estrés que se origina puede dejar marcas que distorsionan la organización neural del bebé, en particular en lo que respecta a su expresión vincular afectiva y a las posibilidades de confianza en sí mismo y en el entorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las fallas que se producen en el apego temprano con la madre son la matriz de todos esos desencuentros consigo mismo y con los demás, que mencionábamos al principio. El otro no llega a existir como tal, apenas alcanza a ser aquéllo que podemos usar, pero sin los lazos propios de un vínculo sensible, solidario y empático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin un buen apego temprano puede llegar a ser imposible ponernos en el lugar del otro. Y lo más probable es que un vacío inexplicable nos impida encontrarle sentido a la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Notas y bibliografía&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Vargas, Adriana... Chaskel, Roberto... Neurobiología del Apego. En: Avances en psiquiatría biológica. Vol. 8, 2007.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;** García Medina, María Rosa... En artículo publicado por el Diario la Nación "Los recién nacidos reconocen a su madre por el aroma". &lt;a href="http://www.genaltruista.com/notas/00000015.htm"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;http://www.genaltruista.com/notas/00000015.htm&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*** Gómez Papí, Adolfo... Contacto precoz. &lt;a href="http://www.quenoosseparen.info/articulos/documentacion/doccastellano.php"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;http://www.quenoosseparen.info/articulos/documentacion/doccastellano.php&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2798660024293921959-4123706826234059783?l=neuro-psicoanalisis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/feeds/4123706826234059783/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2798660024293921959&amp;postID=4123706826234059783' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/4123706826234059783'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/4123706826234059783'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/2009/07/apego-y-olfato.html' title='17/07/09  Apego y olfato'/><author><name>Pedro Morales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17970428826857028789</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_kSZMp_Nbi7I/SQ9IKjND-6I/AAAAAAAAADs/biKZapwXYGY/S220/3.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2798660024293921959.post-5237026946597974980</id><published>2009-09-01T01:18:00.001-07:00</published><updated>2012-02-27T09:46:28.335-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sintonía afectiva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Winnicott'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='memoria temprana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='plasticidad neural'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apego'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='confianza básica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='comunicación límbica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='memoria implícita'/><title type='text'>27/10/2007  Cuando el amor nos hace</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;"&gt;X&amp;nbsp;Congreso Peruano de Psicoanálisis: “Eros, amor y sexualidad. Actualidad Psicoanalítica”. 27 de octubre de 2007 Sociedad Peruana de Psicoanálisis&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay nada más difícil de definir que el amor. Filósofos, poetas, escritores, músicos, psicólogos, sociólogos, antropólogos, psicoanalistas, etc., a lo largo de los tiempos, han intentado explicar el amor con mayor o menor éxito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos incluido, como parte del título de la ponencia ( &lt;strong&gt;“Hacemos el Amor o el Amor nos Hace”&lt;/strong&gt;), una expresión de uso corriente, como es, “hacer el amor”, que muestra la fuerte relación que se suele establecer, en el colectivo social, entre sexo y amor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este trabajo, denominado “&lt;strong&gt;Cuando el amor nos hace&lt;/strong&gt;”, trataré de integrar las dos partes del título de esta ponencia colectiva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera aproximar algunas ideas respecto a la importancia de la experiencia de apego y de la comunicación límbica primitiva entre la madre y su bebé, factor indispensable no sólo para la supervivencia de la especie sino, en especial, para poner en funcionamiento la capacidad de comunicarse afectivamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Centraré mi atención en el valor fisiológico de la activación funcional de la expresión afectiva del bebé, gracias a la disposición afectiva sintónica de su madre, la que pone en marcha, así, un poder “&lt;em&gt;hacedor&lt;/em&gt;”, que trasciende el mandato procreativo. Es en estas circunstancias cuando “el amor nos hace”, cuando ponemos en marcha nuestros potenciales neurobiopsicológicos y sociales, los cuales, al nutrir la experiencia cognitiva y emocional personal, nos abren el camino hacia la comunicación fluida de nuestros afectos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este carácter fisiológico y mutuamente transformador de la relación afectiva se mantiene a lo largo de la vida. Todos vamos cambiando nuestro tenor afectivo y las regulaciones de su expresión, a la luz de nuevas experiencias emocionales que, en más o en menos, sedimentan en nuestra memoria implícita, gracias a la plasticidad neural, la cual se agota tan sólo con la muerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lenguaje de las emociones viene ya instalado en el paquete genético. En un estudio, citado por T. Lewis&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=4736545321286226857#_ftn1" name="_ftnref1" style="mso-footnote-id: ftn1;" title=""&gt;[1]&lt;/a&gt;, Paul Ekman determina que las expresiones faciales constituyen el lenguaje básico, universal, que no es influenciado por la cultura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bebé se expresa tempranamente con sonrisas ante lo placentero y capta las expresiones de la madre, sean como respuesta o estímulo. A ello se van sumando sensaciones y emociones compartidas, ligadas al contacto de la piel, a los arrullos, a las entonaciones, a las palabras y al cruce de las miradas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos primeros momentos de la vida del bebé, se da una mutua influencia emocional, que va motivando en la madre respuestas reguladoras&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=4736545321286226857#_ftn2" name="_ftnref2" style="mso-footnote-id: ftn2;" title=""&gt;[2]&lt;/a&gt;. Por ejemplo, ante el miedo, la rabia o el dolor, ella tenderá a una respuesta de calma o contención; mientras que, ante la disposición alegre de su bebé, es posible que exprese, mediante el juego, una manera de ir mas allá de la respuesta empática refleja. Es así como, en esta espiral relacional, se va desarrollando el aprendizaje afectivo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la experiencia adulta, las manifestaciones emocionales siguen siendo el elemento más importante de la comunicación entre las personas, como cuando, a partir del encuentro con el otro, se da la sintonía empática, con su poder activador de la satisfacción de vivir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos autores, como D. Winnicott, confieren una importancia particular a la conservación de la capacidad de jugar como eje del existir creativamente, de “vivir creando el saber del que se aprende”. La incapacidad para jugar denotaría una falla en la activación temprana de este recurso, adquiriendo en el adulto el rostro de una dificultad social. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta misma fuente, nos dice Winnicott, proviene lo que constituye la confianza básica, el poder establecer relaciones, sin recaudos excesivos, encontrándose con el otro en el espacio de los afectos de una manera plena y personal. Es entonces cuando tiene posibilidad de expresión algo que el autor considera fundamental: el gesto espontáneo y la oportunidad para una intimidad, sostenida sin desmedro de la posibilidad de estar a solas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando hablamos de gesto espontáneo, de confianza básica, nos estamos refiriendo a un eje de funcionamiento fundamentalmente inconsciente. El registro de la experiencia afectiva humana se asienta en este nivel, constituyendo la memoria implícita, la cual se ubica en el centro de la motivación de las expresiones y respuestas afectivas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El marcador del tiempo nos guía siempre y nos alerta sobre el momento en que es propicio el viraje del sostén incondicional hacia una creciente posibilidad de frustración y autonomía del bebé, desarrollando éste una mejor organización yoica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La experiencia compartida, en la que la madre participa proporcionando una regulación afectiva, acorde a los momentos evolutivos de su bebé, reconociendo y respetando los tiempos en que surge como “&lt;em&gt;diferente&lt;/em&gt;” y como “&lt;em&gt;él mismo&lt;/em&gt;”, aportarán al logro de su capacidad de autorregulación y equilibrio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es allí cuando el amor, el propio y el ajeno, “&lt;em&gt;nos hace&lt;/em&gt;”, pero este “&lt;em&gt;hacer&lt;/em&gt;” es el que integra todos los caminos y nos permite reconocernos en la necesidad fundamental de ser quienes somos, justamente, aquello que podemos ser, con otro y para un otro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es este amor “&lt;em&gt;hacedor&lt;/em&gt;" inicial de la madre - y luego de ambos padres, hacia el bebe - lo que permite que se instalen los cimientos de la identificación y del vínculo, que trascienden esta etapa del desarrollo y que, sin necesidad de ser recordados, surgen como la expresión automática de la memoria implícita, que rinde homenaje a una herencia lograda y fundante, a una respuesta inicial estructurante, aquella que remite a la mirada tierna, a la comprensión empática de la madre, a la presencia serena y firme del padre, a los mensajes de afecto implícitos, que inscriben en directo en el corazón, en la víscera misma del ser, la impronta de una disposición que nos llevará ineludiblemente a repetir… no compulsivamente… la experiencia de amor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A futuro, en la relación amorosa con su entorno, el bebé de entonces llevará en el disco duro de su memoria implícita el registro regulador que le permita transitar por los distintos momentos del acercamiento amoroso, desde la pasión fusional hasta el encuentro con el otro. Encontrarán espacio, entonces, la sintonía, la empatía, la admiración, el aprecio, la solidaridad, la lealtad y otros valores relacionales, propios del amor maduro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La angustia propia del desapego y la sensación concomitante del desamparo, no tendrán lugar como motivación para una relación en quien ha logrado madurez para el amor. Tal vez la odisea de la vida nos prepare lo suficiente para llegar a un puerto seguro, para arribar a nuestra “Itaca” en el momento oportuno, habiendo recorrido el largo camino del ser y del saber, habiendo vencido los demonios de la pasión, de vuelta de soledades enriquecedoras que hacen de la relación amorosa el remanso apacible del encuentro sostenedor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visto así, el amor forma parte de un equipo activado en los estratos límbicos de nuestra organización neural, en el que sedimentan experiencias e identificaciones que uno enriquece con la experiencia personal, que evoluciona con el tiempo, que es susceptible de cambio y de mutua influencia con el entorno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El potencial creador del amor se mantiene en el tiempo y el vínculo amoroso siempre constituye una experiencia mutuamente transformadora, lo que garantiza la madurez como resultante de un ejercicio sostenido en la experiencia de vivir el amor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como es de suponer, el sostenimiento del amor requiere de una sintonía límbica capaz de dar respuesta en los momentos en que es necesario un aporte regulador y empático. Los miembros de la díada amorosa pasarán por momentos en que necesitan del otro un complemento regulador, como cuando la vida nos coloca en situaciones en que requerimos algo que se parezca a la presencia sostenedora de la madre para salir de la situación y rescatar la ilusión de vivir y la posibilidad de seguir siendo uno mismo, en el cambio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La activación de los sentimientos de gratitud emerge de la respuesta sostenedora oportuna y va fortaleciendo los lazos de confianza, indispensables para mantener la apertura límbica, que es, como venimos señalando, una apertura al cambio, a la paradoja que nos muestra Winnicott de que “&lt;em&gt;sólo se puede ser, siendo&lt;/em&gt;”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el amor “nos hace”, es porque lo estamos “&lt;em&gt;haciendo&lt;/em&gt;”, porque estamos inmersos en la experiencia de “&lt;em&gt;ser siendo&lt;/em&gt;”, “&lt;em&gt;haciendo&lt;/em&gt;”. El amor nos hace y eso nos hace ser, pero es indispensable un complemento adecuado, un contexto, un ensamble que favorezca la relación en apertura, una apuesta incierta, llena de certidumbres en las que prevalece la confianza en que lo nuevo es siempre algo de lo antiguo renovado, un reencuentro que incluye una pérdida, un más allá del mandato primario del apego primitivo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se requiere una integración renovada de nuestros registros mnémicos, que implican un ir y venir de nuestras identificaciones; y, la paulatina sedimentación yoica, que nos permite ir jugando diferentes roles en la vida. De esta manera, se facilita la experiencia de soledad y distancia necesarias para una verdadera integración en la relación consigo mismo y para la disposición amorosa regulada, bien discriminada, con un otro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, se da el sentimiento de reconocimiento y aprecio, tanto en los momentos de alegría y éxito como en los de dolor y desgracia, lo cual se hace indispensable para mantener integrada la naturaleza humana de la relación. Esta es una salvaguarda indispensable ante el fantasma, siempre acechante, de las necesidades ideales propias del amor narcisista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Introducimos, con ello, una variable adicional de la experiencia del “&lt;em&gt;ser&lt;/em&gt;”, del “&lt;em&gt;hacer&lt;/em&gt;” en el amor, la de contribuir a la configuración del registro narcisista de nuestro objeto de amor, ubicándolo en su nivel de realidad apreciable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para precisarlo mejor, diremos que, una de las necesidades que se nos presenta en el encuentro con el otro es la de nuestro reconocimiento personal, de nuestro ser singular, ocupar el lugar que nos corresponde por naturaleza y derecho, a distancia de las adjudicaciones y expectativas que provienen de un entorno que puede distorsionar el reconocimiento de nosotros mismos, y generar un encuentro que puede quedar pendiente para el resto de nuestras vidas, a la manera del sapo que espera el beso que lo devuelva a su naturaleza de príncipe…o de rey… pero, ya desde ese otro cuento, “el traje del rey”, donde la vestimenta es descubierta y liberada por la mirada de un niño, sin ropajes, desnudo en su ser verdadero, rescatado del engaño adulador, ahora con posibilidades reales de elegir la vestimenta adecuada a su esencial investidura, allí donde lo sugerido no vulnere más lo esencial del ser. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vínculo amoroso reproduce los entrampamientos narcisistas y los problemas de autoestima derivados de un inicio perturbado, que pueden atrapar al protagonista en un complejo de héroe salvador, todopoderoso, venerable, merecedor de toda pleitesía, siempre insuficiente, desregulado y estereotipado, en donde la representación y el vínculo consigo mismo están distorsionados, son insuficientes o simplemente no existen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma, “&lt;em&gt;hacer el amor&lt;/em&gt;” o “&lt;em&gt;ser hechos por el amor&lt;/em&gt;” denotan una esencia del existir, con vaivenes que se inscriben desde lo pasivo a lo activo, en donde, aparte de estar marcados por una impronta genética, los seres humanos participamos del libre albedrío de conducir nuestros potenciales a la luz de alguna característica personal que nos singulariza en el proceso de integrar las necesidades sexuales, de apego y de reconocimiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un proceso que nunca termina y que es sostenido desde nuestra memoria implícita, siempre en posibilidad de reformulaciones a la luz de la experiencia de vida y, en particular, en relación al tremendo potencial de transformación que surge en la experiencia amorosa, que es donde más expuesta queda la aproximación límbica que pone en el presente todo el registro de la experiencia relacional amorosa de la persona, desde las instancias de mayor indiferenciación hasta las de la relación con un otro y consigo mismo diferenciados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay duda de la fuerza de la naturaleza instintiva sexual, en cuyo eje, el mandato genético de reproducirse, con todo su correlato neuroendocrino, es algo más que un simple telón de fondo en el encuentro de los amantes. Es cuando más cercanos estamos de poder hablar de la “química del amor”, traducida en la forma de una atracción física y un anhelo apremiante de cópula. Pero muchas más cosas tendrán que concurrir en la relación de las personas para que podamos hablar de amor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos estamos refiriendo a ese “&lt;em&gt;algo más&lt;/em&gt;” que configura la experiencia de intimidad: el poder abrir nuestro espacio interior, en el encuentro con el ser querido, con eventuales anhelos de fusión sin confusión; gozar con el disfrute sexual del otro, con quien nos identificamos ampliamente, más allá de los roles prescritos por el género; los sentimientos de ternura y anhelo de comunicación e interés por el otro, a quien reconocemos y aceptamos en su alteridad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al “&lt;em&gt;amor del enamoramiento&lt;/em&gt;”, al “&lt;em&gt;amor de la pasión&lt;/em&gt;”, los optimistas le dan un margen de duración de 30 meses, el tiempo necesario para que se produzca el cortejo y la procreación. Todo ello sería producto de una programación que trasciende nuestra voluntad, en donde somos apenas marionetas instrumentales. Esto, además, sugiere una búsqueda del mejoramiento de la especie, por lo que los supuestos del deseo, en la elección de la pareja, tienen también determinantes relacionados con este fin, como la fuerza o destrezas para la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se puede negar, sin embargo, la intensidad de la atracción, cuando la química funciona. Esa poderosa fuerza que llega a obnubilar las mentes más lúcidas y los caracteres más templados. El compromiso del juicio nos lleva a relacionarlo con la locura, tanto que podríamos decir que, en estos momentos, más que hacernos, el amor nos deshace. Nuestro objeto de atracción pasa a ser lo único importante en la vida. Las feromonas y la testosterona toman el mando y se puede movilizar cielo y tierra, pudiendo incluso dejar de lado los recaudos propios de la auto conservación con tal de satisfacer el mandato genético sexual, no importando la edad ni la preferencia hétero u homosexual.. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que se deshace o, en todo caso, lo que se pone a prueba en estas circunstancias, es el equilibrio regulador cortical. Porque la prudencia cede ante la fuerza del impulso y la acción sustituye a la reflexión, la señal de peligro no funciona y la insensatez o la torpeza predominan. El canto de sirenas nos empuja hacia los arrecifes del desastre, con una entrega incondicional, vulnerables a todo tipo de influencia en medio del encantamiento fascinado del amor sexual. El poder de la atracción sexual nos inscribe en la paradoja de una emoción omnipotente, allí donde nos encontramos en la total impotencia, sometidos al mandato de la especie. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que “&lt;em&gt;hace al amor&lt;/em&gt;”, lo que “&lt;em&gt;hace el amor&lt;/em&gt;”, es, en todo caso, aquello que sobrevive estos embates telúricos o, en el mejor de los casos, aquello que logra encauzar estas fuerzas más allá de su naturaleza animal y les otorga la naturaleza humana, es decir, logra el manejo desde una regulación adecuada, desde una integración yoica o una adecuación superyoica, acorde con el sujeto y su entorno social. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La literatura nos presta un ejemplo con la leyenda de Ulises y las pruebas a las que se ve sometido. La primera, tiene que ver con la toma de distancia de Penélope, en donde el amor y la fidelidad se fraguan en la distancia, en circunstancias que favorecen la frustración y posibilitan la tolerancia a la espera, a favor de la promesa del encuentro en la realidad, en un momento de mayor madurez. Es así como nuestro héroe, en la aventura épica del conocimiento, se ve enfrentado al hechizo de las sirenas, circunstancia que logra superar atado al mástil de la razón y la sabiduría&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=4736545321286226857#_ftn3" name="_ftnref3" style="mso-footnote-id: ftn3;" title=""&gt;[3]&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su duración e intensidad, el período mencionado en que se desarrolla esta locura del enamoramiento, entre dieciocho y treinta meses, podríamos compararlo, en cierta manera, con aquel otro en el que la madre y el bebé prolongan una mutua fascinación e instalan las bases para toda futura experiencia afectiva vincular. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La principal diferencia estriba en que ésta última, en realidad, responde a otro mandato evolutivo, que posibilita el compromiso vital del apego, sin el cual no es posible la supervivencia de la cría. Es a partir de esta disposición genéticamente establecida que el afecto, la ternura y el cuidado por el otro hacen un lugar para la experiencia singular que desarrollarán madre e hijo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin una apertura límbica facilitada en su potencial plástico, en los momentos tempranos de la vida, nos quedamos en la pura repetición estereotipada del impulso y afectos entrampados sin una adecuada regulación, propios de lo que en psicoanálisis conocemos como la “compulsión de repetición”. Es allí, también, donde naufragan las fantasías omnipotentes de los que no han logrado la propia resolución de su problemática afectiva y se hacen trizas en el esfuerzo especular de resolver los problemas afectivos de otros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así, en cada repetición se reedita la posibilidad terapéutica del “&lt;em&gt;insight&lt;/em&gt;”, de descubrir la experiencia fallida de origen, y es recién allí donde el potencial de la experiencia amorosa incluye el poder hacernos cambiar, que es un punto en el que se apoya el ejercicio de la psicoterapia psicoanalítica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vista así, la experiencia amorosa es un encuentro que podría contribuir al logro de cambios, en el presente, al amparo de un otro que reconoce esencialmente, diríamos “&lt;em&gt;límbicamente&lt;/em&gt;”, a este ser diferente, en una permanente disposición al reencuentro en el cambio, el cual necesariamente conlleva momentos gozosos y dolorosos, justamente porque es creativo, recreativo, en el sentido más amplio, propio de la experiencia y la plenitud de la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo así se renueva la memoria implícita, haciéndole espacio, por cierto, a los registros de la memoria explícita, a los niveles corticales que aportan, también, a la regulación vincular, con su importante cuota en el registro histórico, tanto del vínculo como de la posibilidad de confiar en las bondades de la aproximación y apertura límbicas, a la luz de una resultante creativa y vital. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;NOTAS&lt;/strong&gt;[1] Lewis, Thomas… Amino, Fari…Lannon, Richard… Una teoría general del amor. Barcelona, RBA Libros, 2001. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[2] Según Stern, los infantes ejercen, a su vez, un control y una regulación del contacto con la madre. Al controlar la dirección de su mirada, regulan la estimulación social. “Pueden desviar la mirada, cerrar los ojos, mirar fijamente o absortos. (Así)… rechazan, se distancian o defienden de su madre”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stern, Daniel… El mundo interpersonal del infante. Una perspectiva desde el psicoanálisis y la psicología evolutiva. Buenos Aires, Editorial Paidós, 1991. Pg. 38. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[3] Recordemos que la protectora de Ulises era Atenea, la diosa de la sabiduría. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;BIBLIOGRAFÍA&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;Bollas, Christopher… La sombra del objeto. Psicoanálisis de lo sabido no pensado. Buenos Aires, Editorial Amorrortu, 1991. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bowlby, John… El apego y la pérdida. 2 tomos. Barcelona, Editorial Paidós, 1998. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lewis, Thomas… Amino, Fari…Lannon, Richard… Una teoría general del amor. Barcelona, RBA Libros, 2001. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stern, Daniel… El mundo interpersonal del infante. Una perspectiva desde el psicoanálisis y la psicología evolutiva. Buenos Aires, Editorial Paidós, 1991. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Winnicott, Donald… “Los procesos de maduración y el ambiente facilitador. Estudios para una teoría del desarrollo emocional”, Buenos Aires, Editorial Paidós, 1993. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Winnicott, Donald… Realidad y Juego. Barcelona, Editorial Gedisa, 1992.&lt;/span&gt; &lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2798660024293921959-5237026946597974980?l=neuro-psicoanalisis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/feeds/5237026946597974980/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2798660024293921959&amp;postID=5237026946597974980' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/5237026946597974980'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/5237026946597974980'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/2008/05/cuando-el-amor-nos-hace.html' title='27/10/2007  Cuando el amor nos hace'/><author><name>Pedro Morales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17970428826857028789</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_kSZMp_Nbi7I/SQ9IKjND-6I/AAAAAAAAADs/biKZapwXYGY/S220/3.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2798660024293921959.post-1166850438266393932</id><published>2009-09-01T01:10:00.001-07:00</published><updated>2012-02-27T09:42:33.402-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pedro Morales Paiva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='psicoterapia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='psicoanálisis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apego'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='neuropsicoanalisis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='narcisismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vínculo terapéutico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='carencia temprana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='neurociencias'/><title type='text'>10/2006   Reflexiones neurobiológicas acerca de la atención flotante y la asociación libre</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Congreso Fepal&lt;br /&gt;Octubre 2006&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desarrollo del conocimiento en el terreno de las neurociencias ha dado un vuelco tremendo en los últimos veinte años, sacudiendo las bases de nuestra comprensión de los fenómenos relacionados con la enfermedad y la cura de los trastornos mentales. A los avances en el descubrimiento de la función de los neurotransmisores, la biología molecular, la mejor comprensión de la dinámica neurohormonal, de la fisiología integrativa de las funciones cerebrales, los importantísimos estudios sobre la memoria y el aprendizaje, se han ido sumando instrumentos de observación confiables, como la tomografía computarizada y las neuroimágenes, entre otros importantes avances tecnológicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mundo de la psiquiatría se dio un giro importante en la orientación del posicionamiento instrumental frente al paciente. Para muchos profesionales, el psicoanálisis aparecía cada vez más como una disciplina obsoleta. Luego de haber dominado el panorama en la comprensión de la dinámica de la enfermedad y la cura, a lo largo de casi todo el siglo anterior, el psicoanálisis es cuestionado frente a los espectaculares logros de los nuevos psicofármacos y a las soluciones tangibles de las fórmulas cognitivo conductuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la euforia inicial por los alcances sintomáticos de los psicofármacos ha ido encontrando sus limitaciones, en particular en lo que respecta a la resolución de los problemas que atañen a la subjetividad del paciente, a la problemática propiamente de la mente. Por tanto, ha subsistido la necesidad de un abordaje psicoterapéutico de la persona del paciente más allá de que reciba tratamiento farmacológico o no. Más aún, las más recientes investigaciones en el campo de la genética y de la organización temprana de la memoria, han confirmado, más que descartado, las tesis psicoanalíticas respecto a la importancia de las experiencias tempranas en la organización y funcionamiento de la mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su lado, el psicoanálisis ha tenido su propia evolución, integrando observaciones valiosas, en especial en lo que respecta a las relaciones de apego, la organización de la personalidad y los trastornos narcisistas, con una cada vez mayor conciencia de los problemas relacionados con la carencia temprana, de los problemas que van más allá de la tradición del conflicto y del levantamiento de la represión. A partir de ello, se han ido configurando modificaciones en el abanico de sus recursos técnicos, con mayor aceptación de intervenciones terapéuticas, en particular las llamadas “intervenciones de apoyo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recientemente, diferentes investigadores de los procedimientos psicoterapéuticos han ido verificando la importancia de la calidad del vínculo como factor terapéutico, más allá de la técnica que estemos empleando. En el psicoanálisis, la propuesta de encuentro entre paciente y analista se da en el punto de confluencia de la asociación libre de uno y la atención flotante del otro, tema del que voy a tratar en este trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las grandes conclusiones a las que vamos llegando es a la necesidad de integrar nuestra base de comprensión de los fenómenos mentales, haciendo honor a la predicción freudiana de que algún día tendríamos más recursos para entender el componente biológico de los fenómenos mentales&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=4736545321286226857#_ftn1" name="_ftnref1" style="mso-footnote-id: ftn1;" title=""&gt;[1]&lt;/a&gt;. Consideramos que hoy están dadas las condiciones y no podemos sino abrir nuestra mirada. Por ello, en esta ponencia, vamos a tratar de examinar la naturaleza de la asociación libre y de la atención flotante, conceptos clásicos de la técnica analítica, desde la óptica de las neurociencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordemos que a la actitud requerida en el analista para trabajar con su paciente se le agrega la de mantenerse “neutral” y “en abstinencia”; es decir, se evitará gratificar las demandas afectivas del paciente y tomar partido respecto al material emergente. Bion, como sabemos, llega incluso a proponer el ingresar a la sesión “sin memoria ni deseo”. Se entiende que se refiere a la memoria explícita y al deseo consciente. La interpretación surgirá después, con el objetivo, siempre vigente, de hacer consciente lo inconsciente, es decir, de hacer una lectura de la experiencia inconsciente que se ha expresado en el encuentro terapéutico. Por cierto, su formulación tendrá en cuenta la posibilidad del paciente de poder instrumentarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primer comentario o razonamiento al respecto es que, al colocarse ambos participantes de la experiencia en una posición de apertura hacia el inconsciente, al poner de lado la conciencia, es difícil atender a las indicaciones de no gratificación o influencia afectiva. La intensa movilización de afectos inconscientes que surge compromete elementalmente una disposición empática y un aporte por parte del analista de sus propias experiencias y registros afectivos, que tienen que discurrir indefectiblemente en el terreno del proceso, desde niveles de memoria que están en un orden diferente al dictaminado por la voluntad, generando el particular “fenómeno de campo”, desde el cual - o en el cual- se produce la cura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien es de esperar una influencia benéfica desde el analista, es también posible que se presente una contaminación a partir de sus propias experiencias o creencias. Esto ocurre con cualquier analista o terapeuta de otra orientación, pero es más frecuente en quienes se están iniciando en la formación, los que muchas veces son tomados por la influencia del paciente o por sus propias necesidades o fantasías, involucrándose de tal manera que se pierde el sentido de la cura, con posibles efectos negativos a niveles psíquicos o somáticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puede presentar, entonces, un doble riesgo en la apertura y aproximación de los inconscientes. Uno se daría en el límite entre la configuración de la experiencia, de manera intersubjetiva; este primer riesgo es más manejable que el segundo si existen posibilidades de sostenimiento en un espacio transicional, con mayor accesibilidad de la conciencia y dentro del proceso secundario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo riesgo se presentaría como producto del pasaje a una dimensión intrasubjetiva, en donde se pierde la diferenciación sujeto – objeto, por predominio de mecanismos de identificación fusional, en donde el sostenimiento del proceso conlleva un alto costo para el analista, llevándolo a un reto difícil, que compromete de manera ineludible sus capacidades de integración a partir de una no integración complicada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas circunstancias, el componente de sensaciones, afectos y emociones inunda el mundo interno del analista y se gatillan intensidades propias de los estadios tempranos, desde donde surgen memorias recónditas y espantosas, que comprometen las vísceras de manera literal. En estos difíciles momentos se puede abandonar la atención flotante y apelar a un descontrolado uso de la defensa interpretativa o racionalizadora. Puede, incluso, surgir en el analista un “temor a bucear”, o sea, a exponerse de nuevo a la experiencia. Martínez Bouquet, en una visita de hace muchos años, decía al respecto: “el análisis es muy bueno para el paciente, pero puede ser terrible para el analista”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente, estas circunstancias se producirán en el trabajo con pacientes con patología severa. Por ello, es necesario precisar bien la naturaleza del trastorno que vamos a tratar, tener bien clara la orientación del trabajo y la gradación del nivel de apertura de nuestro inconsciente en la tarea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo expuesto, podemos ver que aproximar los inconscientes no es una cosa simple. Winnicott, al respecto, señala que, de darse esta aproximación, se genera la posibilidad de transitar desde una experiencia fusional, desde el “estado informe”, hasta constituir lo que él llama el “espacio potencial”, la “experiencia de transicionalidad”, el logro de una condición tan simple y compleja a la vez, como la capacidad de jugar, que implica toda la trascendencia de poder relacionarse con el otro sin confundirse con él. Este es el gran reto que tiene que afrontar el analista, el conservar la integridad del sí mismo como para no perderse en las profundidades de la regresión promovidas por la apertura de los inconscientes y los primitivos registros entrampados de su paciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, es posible inferir que es justamente a partir de la experiencia vívida de la relación con el analista en el tratamiento que el paciente logra el desarrollo de su propia posibilidad de manejarse en asociación libre. Ello no deriva tanto de las interpretaciones que hace el analista, como de la captación, por parte del paciente, de la comprensión empática de éste y de su disposición sincrónica, que van posibilitando modificaciones en el registro de su memoria implícita, aquella que no pasa por la conciencia, tema sobre el que volveremos luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La apertura del paciente, en estos niveles, crea un estado de conciencia en el que el analista induce en éste, de manera inconsciente, nuevas formas de percibir y sentir, tanto su mundo interno como el entorno objetal. La mayor posibilidad de comunicarse, que deriva de ello, permite una depuración del registro empático del otro, interferido previamente por las memorias de experiencias dolorosas o angustiantes que no permitían una lectura diferente, distorsiones que observamos claramente en el fenómeno de la transferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada persona, cada patología, tienen su manera de expresar las memorias de su registro histórico personal, tendientes siempre a una reiteración sesgada o a formas confusas que nada tienen de asociación “libre”, ya que los contenidos mentales se han estrechado ante la amenaza de algún fantasma mnémico proveniente de la trama infantil, de sus traumas o carencias tempranos y de las maneras en que, en su relación con el entorno, aprendieron a estereotipar, como única manera de vivir a resguardo de las angustias propias de la vida, en particular la angustia del desamparo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La asociación libre del paciente en alianza con la atención flotante del analista permiten desafiar la organización de las huellas afectivas que se construyeron en circunstancias usualmente asociadas a la angustia o al dolor. De la elaboración de la experiencia surgirá una nueva organización cognitiva, con mayor capacidad de conducir sus necesidades adaptativas sin desmedro de su sentimiento esencial de ser él mismo en su quehacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la dificultad para optar por nuevas formas la solemos llamar “resistencia” y se la emparenta con un oscuro mecanismo que genéricamente llamamos “represión”. Vale acotar que, de un buen tiempo a esta parte, se ha ido perfilando la noción de que no sólo es la represión la que origina estos efectos sino que lo es, también, la falta de experiencia oportuna, la falta de regulación, lo que impide que un determinado potencial se desarrolle. Es decir, no es sólo la naturaleza de un conflicto la que origina una inhibición, lo es también el registro mnémico de la falta de estímulo o de sostenimiento adecuado para que las naturales tendencias del bebé o del niño se puedan expresar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el transcurrir del tiempo, los estudios sobre proceso terapéutico comprueban, cada vez más, la importancia de la calidad de la relación “terapeuta-paciente” como promotora de cambios en la persona del paciente. Dichos cambios tendrían que ver con la oportunidad, en el presente, de darle forma y expresión a sentimientos y emociones que en su momento no las tuvieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trabajo terapéutico es imposible sin un verdadero interés por la persona del paciente, por el desprendimiento del analista en la tarea de permitir que las soluciones surjan del campo y no de su mente, como lo suele solicitar su omnipotencia. Esto, en modo alguno, significa faltar a las reglas básicas de abstinencia y neutralidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estar en atención flotante es, pues, manejarse con una elemental capacidad de renunciar al interés personal en favor del interés por el otro, a la manera de una madre suficientemente buena, como nos lo sugiere Winnicott.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es el mismo Winnicott quien nos recuerda, una y otra vez, en su obra, que el encuentro con el paciente es de naturaleza psicosomática. El invoca la necesidad de una presencia total en el encuentro: estar allí, vivo, respirando, palpitando en el sentido mas lato, con las pupilas abiertas al encuentro de las miradas. Toda esta disposición es esencial por parte del analista. Es interesante observar que dicho compromiso aporta las posibilidades de un encuentro de naturaleza fisiológica, creativa y reguladora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es allí donde es posible verificar mutuas influencias que, desde el nivel más perceptible, configuran la trama de los fenómenos transferenciales y contratransferenciales, en medio de los cuales transita la oportunidad de una experiencia nueva, inédita, con resonancia profunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí no me estoy refiriendo sólo a las profundidades de la mente, sino que estoy hablando de cambios en la fisiología, en la estructura misma de la trama neurofisiológica de las emociones, en donde, como veremos, persisten las posibilidades de influencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos cambios en la fisiología irán configurando una nueva estructura, una nueva modalidad, una suerte de aprendizaje funcional, que irá nutriendo las posibilidades de una comunicación espontánea dentro de lo que conocemos como “alianza terapéutica”, la apertura de nuevas vías asociativas que suplen o atenúan la influencia de aquellas relacionadas con primitivas huellas mnémicas y estereotipos transferenciales, a favor de relaciones distintas en el aquí y ahora. El punto de partida para este desarrollo será siempre la mutua disposición de los participantes, sostenida por la empatía y la experiencia del que conduce el proceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En principio, la invitación a asociar libremente pone de lado la preeminencia neocortical de la comunicación corriente. La memoria explícita, propia de este eje funcional, es la que se maneja fundamentalmente bajo las formas del proceso secundario. La asociación libre favorece una regresión funcional hacia el predominio del proceso primario y hacia las manifestaciones de la memoria implícita, propia del cerebro límbico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema límbico, como sabemos, corresponde al desarrollo neurológico que, desde la filogenia, ha insertado variables genéticas que permiten integrar los registros del afecto en la relación con el otro. Este es el punto evolutivo que marca la diferenciación entre el cerebro de los mamíferos y el de los reptiles, quienes no establecen relación afectiva con sus crías sino que, muy por el contrario, forman parte de sus potenciales depredadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La provisión evolutiva que aporta el cerebro límbico permite que se establezca el sostenimiento en las necesidades de apego, sin el cual el hijo, la cría, no tendría posibilidades de subsistencia. A los cuidados maternos, la protección y el suministro de provisiones alimenticias, se suma el factor cariño, aprecio, afecto, la posibilidad de ser reconocido por la madre. El registro de los cuidados maternos queda en una dimensión de memoria no abordable desde la conciencia; la experiencia misma del enlace límbico se inscribe bajo la forma de una huella mnémica. Es ésta la esencia de la memoria implícita, la que se va a reproducir en la cualidad afectiva de la relación sin intermediación de la conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El encuentro límbico tiene la virtud de constituirse en un fenómeno fisiológico que activa funciones potenciales del bebé, las echa a andar y permite que se produzcan inervaciones básicas con otras áreas del cerebro, que ulteriormente aparecerán como expresiones mnémicas de disposición relacional, con su correlato asociativo de sentimientos básicos de confianza o temor, placer o dolor. Desde este entendimiento fundamental, inferimos que las relaciones límbicas tienen una función fisiológica con posibilidades naturales de mutua influencia entre los involucrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la memoria límbica se la conoce como “memoria implícita”, algo que está más allá de la posible evocación de circunstancias. Es la memoria que surge en una suerte de automatismo funcional y cuya lectura de la situación llevará a tratar de influenciar al otro para complementar el engranaje de su esquema funcional, el cual, por cierto, tiene matices y variables, distintos registros de la experiencia vivida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La contrapartida del terapeuta consistirá en aproximar su propio aporte límbico, su instrumental límbico, abierto ya por su experiencia de vida y por su análisis personal. De este encuentro, que es a veces un choque de subjetividades límbicas, surge la posibilidad de crear, en el encuentro, nuevas formas - tal vez inéditas - en la memoria implícita resultante, tanto en el paciente como en el terapeuta. La importancia de entender este factor de cambios tiene que ver con la comprensión creciente de que el logro terapéutico tiene mucho más relación con la calidad de vínculo que logren terapeuta y paciente que con el orden teórico o técnico en el que asienten sus procedimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el lado de las neurociencias, podemos afirmarnos más aún en este entendimiento sobre la base de la observación incuestionable de la plasticidad neuronal, es decir, de la capacidad de los sistemas neurales de generar nuevas interconexiones, algo así como “nuevas asociaciones”, que no sólo tienen relación con contenidos mnémicos sino que establecen nuevas pautas de regulación límbica o nuevos niveles de integración funcional, así como nuevas cualificaciones afectivas en el registro del vínculo y en el posicionamiento ante la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una interrogante que me planteo - y es que no he encontrado información acerca de si se ha hecho esta investigación- es de si es posible que se produzca, entre terapeuta y paciente, una influencia reguladora de los niveles de funcionamiento eléctrico cerebral. Sabemos de cambios a nivel del funcionamiento de los neurotransmisores, cambios en el funcionamiento eléctrico cerebral del paciente, verificables en el corto plazo, luego de una sesión de psicoterapia. Pero, conocemos poco respecto a lo que se produce en el cerebro del terapeuta y sus posibles efectos reguladores sobre la onda eléctrica del paciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las experiencias con el “neurofeedback”, en el Instituto de Neurociencias Aplicadas, pude observar que la regulación de la onda cerebral es posible y verificable desde una labor de retroalimentación inducida por imágenes y sonidos programados. Surge la pregunta: ¿Puede ocurrir algo similar, también, a partir de la experiencia de la relación humana? El estado de “atención flotante” logrado por el analista ¿va contribuyendo al logro de este mismo estado en el paciente? En otras palabras, el funcionamiento regulado en “alfa – beta”, propio de un estado relajado del analista ¿permite que el ritmo acelerado beta de su paciente se adecue al de su frecuencia? ¿Es posible que esta regulación se estabilice con el tiempo? ¿Dependerá de la frecuencia de los encuentros y/o de la intensidad de los mismos?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma, el abordaje psicoterapéutico, ineludiblemente, pasa por la memoria de la experiencia afectiva y por las dificultades para la experiencia vincular, las cuales incluyen la relación con la propia persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el final, resulta inevitable relacionar esta lectura fisiológica con el concepto de “experiencia transformacional” de Christopher Bollas, como una memoria primitiva, en la que basamos nuestra confianza en los resultados posibles de la experiencia terapéutica. Tampoco podemos dejar de vincular esta idea con Winnicott, con la “inevitabilidad” del sostén de la madre para poder ser un sujeto de experiencia, con su propuesta de un “encuentro transicional” como logro evolutivo, indispensable en el terapeuta. Asimismo, no podemos menos que recordar el concepto, bastante añejo y no siempre valorado, de la “experiencia emocional correctiva”, de Alexander; los intentos de Ferenczi, más antiguos aún, de incluir los afectos en el vínculo terapéutico; todos los trabajos que, a partir de Bowlby, destacan la importancia de la experiencia saludable del apego; y, por supuesto, a Bion y su apelación a la contención y a la necesidad de un “reverie” terapéutico. Etc, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo lo anterior, consideramos que las posibilidades de los encuentros y relaciones emocionales correctivas, a lo largo de nuestras vidas, ya sea dentro de una terapia estructurada o fuera de ella, nos permiten transitar por las vías del funcionamiento límbico y utilizar el poder transformacional de su fisiología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;BIBLIOGRAFIA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;&lt;em&gt;Alcázar, Elena… Hablando de mente y cerebro. Psiquiatría, neurociencia y psicoanálisis. Convergencia e integración. Trabajo publicado en internet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alexander, Franz… French, T… Terapéutica psicoanalítica. Buenos Aires, Editorial Paidós, 1965.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bion W.R (1962)… Aprendiendo de la experiencia. Buenos Aires, Editorial Paidós, 1966.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bion,W.R (1962)… “Una teoría del pensamiento”. En: Volviendo a pensar. Buenos Aires, Editorial Hormé, 1996.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bleichmar, Hugo... Avances en psicoterapia psicoanalítica. Hacia una técnica de intervenciones específicas. Barcelona, Editorial Paidós, 1997.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bleichmar, Hugo… El cambio terapéutico a la luz de los conocimientos actuales sobre la memoria y los múltiples procesamientos inconscientes. En Aperturas Psicoanalíticas, Revista de Psicoanálisis online, # 9.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bollas, Christopher… La sombra del objeto. Psicoanálisis de lo sabido no pensado. Buenos Aires, Editorial Amorrortu, 1991.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bowlby, John… El apego y la pérdida. 2 tomos. Barcelona, Editorial Paidós, 1998.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bucci, Wilma… Caminos de la comunicación emocional. Aperturas Psicoanalíticas. Revista de Psicoanálisis Online, marzo del 2002, Nº 10.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ferenczi, Sándor… Sin simpatía no hay curación. El diario clínico de 1932. Buenos Aires, Editorial Amorrortu, 1997.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fonagy, P. (1999)… Apegos patológicos y acción terapéutica. Número 4 de Aperturas Psicoanalíticas (http://www.aperturas.org/), 2002.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Freud, Sigmund (1926)… ¿Pueden los legos ejercer el análisis? Diálogos con un juez imparcial. En: Obras Completas Vol 20. Buenos Aires, Editorial Amorrortu, 1992.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Freud, Sigmund (1914) Recordar, repetir y reelaborar. En: Obras Completas Vol 12. Buenos Aires, Editorial Amorrortu, 1992.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kandel, E..R… Biology and the Future of Psychoanalysis: A New Intellectual Framework for Psychiatry Revisited. American Journal of Psychiatry, 156 (4), 505-524, 1999.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kandel, E.R., Scwartz, J.H., Jesell, T.M… Neurociencia y Conducta. Madrid, Prentice Hall, 1996.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pally, R. … Emotional Processing; The mind-body connection. International Journal of Psycho-Analysis, 79 (2), 349-362, 1998.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Winnicott, D.W. “Los procesos de maduración y el ambiente facilitador. Estudios para una teoría del desarrollo emocional”, Buenos Aires, Editorial Paidós, 1993.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Winnicott, Donald… Realidad y Juego. Barcelona, Editorial Gedisa, 1992.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=4736545321286226857#_ftnref1" name="_ftn1" style="mso-footnote-id: ftn1;" title=""&gt;[1]&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;“Dada la íntima trabazón entre las cosas que separamos como corporales y anímicas, cabe prever que llegará el día en que desde la biología de los órganos y desde la química se abrirán caminos de conocimiento, esperamos que de tratamiento-hacia el campo de los fenómenos neuróticos. Ese día parece aún lejano; en el presente esos estados patológicos nos resultan inaccesibles desde el lado médico” Sigmund Freud, 1926 en ¿Pueden los legos ejercer Psicoanálisis?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2798660024293921959-1166850438266393932?l=neuro-psicoanalisis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/feeds/1166850438266393932/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2798660024293921959&amp;postID=1166850438266393932' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/1166850438266393932'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/1166850438266393932'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/2008/05/octubre-2006-el-desarrollo-del.html' title='10/2006   Reflexiones neurobiológicas acerca de la atención flotante y la asociación libre'/><author><name>Pedro Morales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17970428826857028789</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_kSZMp_Nbi7I/SQ9IKjND-6I/AAAAAAAAADs/biKZapwXYGY/S220/3.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2798660024293921959.post-2834873012503529061</id><published>2009-09-01T01:00:00.001-07:00</published><updated>2012-02-27T09:41:16.259-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='psiquiatra'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pedro Morales Paiva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='neuropsicoanálisis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='psicoterapia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='psicoanálisis'/><title type='text'>Presentación</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_kSZMp_Nbi7I/R-xKC5yWXHI/AAAAAAAAAAw/eUg46QpLRb0/s1600-h/SeguÃ­n+3.png"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182598684928793714" src="http://4.bp.blogspot.com/_kSZMp_Nbi7I/R-xKC5yWXHI/AAAAAAAAAAw/eUg46QpLRb0/s200/Segu%C3%ADn+3.png" style="cursor: hand; float: right; margin: 0px 0px 10px 10px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy &lt;strong&gt;Pedro Morales Paiva&lt;/strong&gt;, médico psiquiatra y psicoanalista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis principales intereses giran en torno a las posibilidades de generar bienestar en nosotros mismos y en los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por ello que me aboqué al estudio de la psiquiatría, del psicoanálisis y de la psicoterapia, buscando un mayor enriquecimiento con la integración de estas tres disciplinas, diferentes pero no antagónicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estudié medicina en San Fernando, haciendo mi residencia en el entonces "Hospital Obrero de Lima", centros donde tuve la fortuna de conocer a grandes maestros, como el Dr. Carlos Alberto Seguín (&lt;em&gt;con quien aparezco en la foto&lt;/em&gt;), cuyos conocimientos, vocación de servicio y pasión por la medicina me alentaron a impulsar mi propia búsqueda creativa hacia la salud mental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, partí a Buenos Aires, para estudiar psicoanálisis en la APA, Asociación Psicoanalítica Argentina. A mi regreso, en 1983, junto con otros colegas, también psiquiatras y psicoanalistas, formamos el Centro de Psicoterapia Psicoanalítica de Lima, de donde han salido 24 promociones de psicoterapeutas de orientación analítica. Entre los fundadores, que aún continuamos en esta tarea, puedo mencionar a los Drs. Fernando Maestre y Alberto Péndola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pueden consultar la web del CPPL para informarse sobre los distintos tipos de formación, cursos y servicios de atención psicológica que ofrecemos (&lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.cppl.org/"&gt;http://www.cppl.org/&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos años, con los Drs. Alberto Fernández y Eduardo Gastelumendi, creamos el Instituto de Neurociencias Aplicadas (INA), que también funciona en Miraflores (telf. 2436111).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos interesados en profundizar en el neuropsicoanálisis, que es una nueva visión integradora que está desarrollándose a nivel mundial. Véanse los trabajos del premio nobel Eric Kandel, Mark Solms, Jaak Pankseep, Joseph LeDoux y muchos más. Desde la cantera psicoanalítica consideramos sumamente valiosos los artículos publicados en la excelente revista online "Aperturas Psicoanalíticas" (http://www.aperturas.org/), dirigida por el Dr. Hugo Bleichmar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algunos de los trabajos que hay en este blog podrán encontrar mis puntos de vista sobre este tema, buscando, justamente, generar un diálogo enriquecedor en torno al desarrollo de esta nueva forma de comprender el complejo funcionamiento mental.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2798660024293921959-2834873012503529061?l=neuro-psicoanalisis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/feeds/2834873012503529061/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2798660024293921959&amp;postID=2834873012503529061' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/2834873012503529061'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2798660024293921959/posts/default/2834873012503529061'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://neuro-psicoanalisis.blogspot.com/2008/05/presentacin.html' title='&lt;strong&gt;Presentación&lt;/strong&gt;'/><author><name>Pedro Morales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17970428826857028789</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_kSZMp_Nbi7I/SQ9IKjND-6I/AAAAAAAAADs/biKZapwXYGY/S220/3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_kSZMp_Nbi7I/R-xKC5yWXHI/AAAAAAAAAAw/eUg46QpLRb0/s72-c/Segu%C3%ADn+3.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
